¿En realidad es malo hablar de identidad de género desde la niñez? @sidnna_oaxaca @SEP_mx


Una de las preocupaciones que han manifestado las personas que integran el Frente por la Familia es sobre la propuesta de garantizar el reconocimiento a la identidad de género.

Pero, ¿en realidad esto es malo?

Veamos, los principios de Yogyakarta que son una guía orientadora para la aplicación de la legislación internacional de derechos humanos en relación con la orientación sexual y la identidad de género, definen a ésta última como:

“la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente profundamente, la cual podría corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo (que podría involucrar la modificación de la apariencia o la función corporal a través de medios médicos, quirúrgicos o de otra índole, siempre que la misma sea libremente escogida) y otras expresiones de género, incluyendo la vestimenta, el modo de hablar y los modales”

Todas la personas tentemos una identidad de género pero se habla de una supuesta imposición de ciertas identidades lo cual es falso. O que no se debe enseñar de estos temas desde temprana edad. Pero te pregunto, ¿desde qué edad sabías que eras niño o niña? ¿tuviste que esperar a tener 18 años para saber que eras del sexo con el que siempre te habían identificado? Seguramente, no.  Esa es tu identidad de género y no está sujeta a ser influenciada externamente.

Por lo tanto, ¿A quién beneficia que se hable sobre la identidad de género desde la infancia? Principalmente, a las familias de niñas, niños y adolescentes transgénero, transexuales e incluso intersexuales. En el caso de las familias con hijas o hijos trans*, les va a permitir identificar y reconocer como parte de la diversidad humana cuando su hija o hijo manifieste su condición trans*, y pueda recibir así todo el apoyo y el amor que la familia deba dar para que viva una infancia feliz y plena conforme a su identidad de género como ha sucedido con casos paradigmáticos como Jazz Jennings y Coy Mathis en Estados Unidos, Lucía en Tolosa España ,el de Andy Escobar en Chile,  Xander el hijo de la cantante Karina y muchos otros casos más .

En el caso de las familias con hijas e hijos intersexuales, les permitirá que puedan registrarles en el acta de nacimiento en el apartado del sexo que consideren más conveniente sin obligarles a pasar por cirugías que, generalmente, les mutilan el cuerpo y les producen daños físicos y emocionales solo para cumplir un requisito burocrático. Con la ventaja, de que la persona intersexual pueda posteriormente reafirmar o rectificar el sexo asignado al nacer en el libre ejercicio de su autonomía.

Asimismo, permite que los espacios de socialización infantil y adolescente, como los centros escolares, cuenten con el conocimiento y las herramientas para atender a la diversidad de niñas, niños y adolescentes protegiendo el ejercicio igualitario de sus derechos y previniendo la discriminación, tal y como lo señala la Ley General de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes.

Rebeca Garza

Cuerpos intersex y trans


La entrada “Mi cuerpo” de Laura Inter me ha conmovido mucho, me he identificado mucho con el periplo que narra: el rechazo inicial al cuerpo y a la sexualidad, el rechazo de parte de la familia, el alejamiento de las personas que se decían tus amistades, la idea de la imposibilidad de encontrar alguien que nos ame, incluso el no sentirnos merecedoras de amor, pasar del odio al cuerpo a la reapropiación del mismo y la resignificación de su belleza, el crecer emocional e intelectualmente ante el rechazo y el dolor y la insistencia de encontrar nuestro digno lugar en este mundo.

Sin embargo, las diferencias también me han quedado claras: las personas intersexuales sufren de la imposición del sistema binario del sexo/género muchísimo antes que ellas mismas puedan siquiera hablar, muchas de las intromisiones mutiladoras y  violentas hacia sus cuerpos son realizadas incluso antes que tengan registros en la conciencia pero sí en las cicatrices y la invisibilización del movimiento de la diversidad sexual parece que es más insistente para las personas intersex que para las personas trans.

Me parece que el significante de la intersexualidad está relacionado con el ordenador simbólico de género. Como Butler lo señala, la idea del sexo (y de la diferencia sexual) se construya dentro de la lógica del binario de género.

Por lo tanto, el significado de la intersexualidad recibe las ideas de lo ambiguo, lo indefinido y aquello que debe corregirse para ajustarse a la norma  y vivir una vida “normal”.

Creo que las ideas de intersexualidad, transexualidad e incluso homosexualidad tienen sus orígenes a partir del surgimiento del concepto de diferencia sexual entre los siglos XVIII y XIX cuando se asignan nombres diferenciados a los genitales a partir de las ideas binarias y complementarias de masculinidad y feminidad, puesto que previamente prevalecía la idea de un modelo unisexo masculino por lo que cualquier cuerpo considerado femenino era interpretado como una versión imperfecta masculina.[1]

Serret sugiere que a partir de esta época se empieza a instaurar el discurso de verdad relacionado con el descubrir el sexo verdadero lo que dio inicio a la edad de las gónadas, luego a la de las hormonas, la actual de los genes, y creo que cada vez se oyen más voces que se alinean a una idea que puede dar pie a la edad del cerebro (basada en la búsqueda de un sexo cerebral).

Serret narra como la idea del sexo femenino era considerado como una versión defectuosa de lo masculino. Es a partir del surgimiento de la diferencia sexual ligado al avance de la ciencia médica a partir del Siglo XVIII que se asienta el imaginario de sexos opuestos, complementarios y por lo tanto excluyentes.

Por lo anterior, creo que existen fuertes diferencias etimológicas entre hermafroditismo e intersexualidad.

Como narra Laura Inter en la entrada de su blog: “Intersexualidad: mitos, realidades y necesidades” cuando cita a Wikipedia, el mito del ser hermafrodita corresponde a la idea de un ser en el que cohabitan sin exclusión las ideas corporales de lo masculino y lo femenino. Corresponde a un orden simbólico donde, si bien lo femenino sigue siendo considerado inferior a lo masculino, aún no existen esas coordenadas de oposición, complementariedad y exclusión mutua. Recordemos que incluso en la mitología griega el propio dios Zeus se convierte en mujer en diferentes ocasiones y tiene relaciones sexuales con hombres sin que esto cuestione su hegemonía masculina porque aún no existían las fronteras con las que definimos e identificamos actualmente la orientación sexual o la identidad de género.

Agueda Gómez Suárez identifica dos sistemas sexo/género: los digitales o rígidos y los analógicos o flexibles.  [2]

Los digitales los identifica como aquellos que conciben un universo sexo/género, identidades sexuales, opciones sexuales y géneros imaginarios sociales y subjetivos ajustados a un sistema binario, a partir de una lógica inflexible de opuestos y excluyentes e identifica al modelo mexica (prehispánico), el modelo judeocristiano y el modelo bio-médico occidental como parte de este sistema.

Por su parte, el sistema analógico no  sigue una lógica rígidamente binaria sino más bien “borrosa, ambigua, inestable, rígida, fluida, espontánea, múltiple, simultánea, compleja, permeable” a partir de una lógica plural y que no excluye otras opciones sexuales o identidades genéricas.

Creo que la idea de la persona hermafrodita surge de un sistema sexo/género más bien analógico o flexible (el griego antiguo) que ubicaba estos cuerpos en un lugar más cercano a la naturaleza que a la civilización y, por lo tanto, a veces con ciertas connotaciones sagradas o divinas, en cambio la idea de la intersexualidad surge del modelo bio-médico occidental rígido y binario donde estos cuerpos son considerados errores de la naturaleza que deben ser corregidos para que puedan vivir “felices como las demás personas”.

Por otra parte, me parece que el concepto de “Disorders of Sex Differentiation” es una variante del discurso de verdad de la ciencia médica para patologizar a los cuerpos que no se ajustan a las ideas binarias de género. Creo que el concepto de “intersexualidad” por sí solo no contiene la carga semántica que dé autoridad a la ciencia médica para intervenir en los cuerpos de dichas personas, en cambio la idea del “desorden o trastornos de la diferenciación sexual” contiene en su definición la anormalidad natural que debe ser corregida por la ciencia. Naturaleza Vs Ciencia/Cultura/Civilización.

La genealogía de lo intersex creo que puede tener muchos puntos de coincidencia con lo trans. A grandes rasgos, surgen de las ideas de la diferenciación sexual; nacen de la jerga médica como autoridad que interpela ciertos cuerpos considerados abyectos o no naturales y desarrollan técnicas de control corporal (quirúrgicas y hormonales) para ajustarlos a ciertas ideas binarias normalizadoras; existe el rechazo social porque los cuerpos intersex como los trans hacen evidente la ficción de nuestro orden binario con el que jerarquizamos, clasificamos y juzgamos el orden social y a las personas; este rechazo social, hace que en muchas ocasiones, introyectemos el desprecio hacia nuestros cuerpos, al ejercicio de nuestra sexualidad y a la construcción de puentes erótico-afectivos con otras personas y la superación de estos obstáculos se vuelve una odisea personal en donde muchas vidas se pierden por el suicidio, la mala praxis médica y el ostracismo social.

A partir de esas coincidencias, creo que se entiende el surgimiento del movimiento intersexual en los 90’s, misma década donde surge fuertemente el movimiento transgénero y ambos impulsados por la teoría queer y los estudios de género.

El movimiento transgénero y el movimiento intersex tienen la misma demanda a las instituciones y autoridades médicas: la no patologización de sus cuerpos. Y retoman una bandera feminista: la autonomía del cuerpo en el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos.

Creo que las personas intersex y las personas trans tenemos el reto de pugnar por una educación sexual que amplíe el abanico en cómo se construyen los cuerpos. He mencionado en otras entradas como cada vez veo en la comunidad trans mexicana hombres trans con vulva o mujeres trans con pene que resignifican su sexualidad y su placer y se reapropian de sus cuerpos. Incluso parejas de personas trans, ambas, que subvierten las reglas de procreación y familias de tal forma que hay hombres trans que son concebidos por la pareja mujer trans y dan a luz a sus bebés reivindicando su identidad paterna los primeros, y su identidad materna las segundas.

Finalmente, con respecto a la entrada de Laura Inter llamada “¿Qué es la intersexualidad”? me llama la atención el apartado donde señala lo qué no es la intersexualidad. ¿Por qué? Porque más adelante señala que la intersexualidad no es una identidad y me pregunto si efectivamente es cierta esta afirmación. Me explico:

La intersexualidad –en su origen médico- sería producto de un acto performativo fallido (lo mismo que la transexualidad, entendida a partir de su origen médico también) donde la autoridad médica no puede interpelar al cuerpo del bebé porque las características de sus genitales no se ajustan a las reglas para poder concluir el acto exitosamente. El funcionamiento fluido de las estructuras de socialización depende de esto. En las sociedades modernas posteriores a la Ilustración donde se ha derrocado a la divinidad del centro simbólico y se le ha sustituido por la razón (representada en la ciencia), la ciencia médica es la que tiene la autoridad para desarrollar los mecanismos para ajustar o corregir esta “falla” interpelando al cuerpo como “intersexual” para quien nació fuera de la idea de la diferencia sexual (de la misma manera que se acuñó la idea de “transexual” para aquellas personas que discursivamente y en su performance de género subvirtieron el sexo/género asignado y fallamos en su iterabilidad). Esta ciencia médica no sólo ha generado tecnologías corporales sino que su discurso de autoridad asentó “tecnologías del yo” en donde las personas interpeladas como “intersexuales” (al igual que las “transexuales”) introyectamos el discurso que nos desvaloriza, que nos des-sexualiza y nos ubica en la periferia de todas las identidades hegemónicas. Las identidades adquieren consistencia por definir las fronteras de lo que no son.

En la entrada citada, Laura señala que “si definimos la intersexualidad básicamente como una variación en las formas y la composición corporal, podemos afirmar que en sí misma la intersexualidad no es una patología.” Y claro que no es una patología, pero esa definición puede aplicarse a cualquier cuerpo humano. Recuerdo la lectura de “Herculin Barbin” cuando unos médicos registraban que tenía un clítoris muy grande y otros médicos decían que tenía en realidad un pene muy pequeño. Al final, decidieron que era un clítoris porque el líquido que producía no tenía espermatozoides, sin embargo, en otro documento  se sugiere que sí debía poseer  espermatozoides. ¿Cuánto debe medir un pene o  un clítoris para ser considerado como tal? ¿La medida establecida no será tan arbitraria como los diferentes significantes asociados a un mismo órgano que se pueda llamar de dos diferentes formas? ¿Un pene es definido por su capacidad de penetrar? ¿Por alcanzar ciertas medidas? ¿Por su capacidad de producir espermatozoides y tener el potencial de engendrar? ¿Qué tanto está ligada en el imaginario la idea del clítoris oculto y pequeño como parte del supuesto de que los cuerpos femeninos son asexuales y pasivos donde un clítoris que se muestre erecto y orgulloso no es aceptado?

En ese sentido, coincido cuando Laura Inter concluye que “La intersexualidad es una variación natural en el ser humano” aunque pienso que todos los cuerpos tenemos variación de formas  y composición corporal, sin embargo unos han sido sancionados médica y socialmente (con fuertes costos emocionales y físicos) y otros no. Como dice Laura al final de la entrada “Mi cuerpo”: hay que celebrar la belleza de la diferencia, enorgullecernos de ella y reconocer que nuestros cuerpos son dignos y valiosos para ser amados por nosotras mismas y por los demás.


[1] Serret, Estela. “La conformación reflexiva de las identidades trans”, Sociológica, nº 69 (enero-abril 2009), 79-100.

[2] Gómez Suárez, Agueda. «Los sistemas sexo/género en distintas sociedades: modelos analógicos y digitales.» Editado por Centro de Investigaciones Sociológicas. Reis. Revista Española de Investigaciones Sociológicas, 2010: 61-96.

La niñez, la más afectada de los discursos de odio hacia diversidad sexual.



Los grupos conservadores que han levantado su voz para pedir la restricción de los derechos de las personas de la diversidad sexual tienen como principal argumento el “bienestar superior de la niñez”, sin embargo, creo que el grupo principalmente afectado son las niñas, los niños que no se ajustan a los estereotipos de género. Para muestra, unas cifras (Baruch 2015):

Actualmente, México ocupa el primer lugar internacional en bullying o acoso escolar. La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) calcula que México registró casi 19 millones de niñas y niños que han sufrido acoso escolar en 2014 (Valadez 2014).

La Dirección General de Prevención del Delito de la Procuraduría General de la República señala que una de cada seis personas jóvenes se suicida y que ha aumentado el índice de suicidios entre los 10 y los 13 años. De acuerdo a las personas especialistas, el 60% de los suicidios en menores son por bullying o acoso. (Nacional NOTIMEX 2012)

A pesar de todo esto, existen pocos estudios de instituciones públicas como la Secretaría de Salud, la CONAPRED, los institutos de la juventud o los que trabajan derechos humanos de la niñez y la juventud sobre el tema de suicidio en la población LGBT.

La Alianza por la Diversidad e Inclusión Laboral en México (ADIL) en coordinación con otras instituciones publicó en mayo de 2012 la “1ª Encuesta Nacional sobre Bullying Homofóbico” (sí, así le llamaron) donde entrevistaron a 1,273 estudiantes por su orientación sexual e identidad de género de 15 estados. El 67%  manifestó sentirse víctima de bullying:  74% de los hombres gays entrevistados; el 50%, las mujeres lesbianas; y 66% las personas trans.  Tanto las escuelas privadas como públicas registraron  entre el 63% y el  68% de incidencias, siendo el nivel de educación básica donde se registraron 8 de cada 10 casos de bullying. Las principales razones por las que las personas estudiantes LGBT respondieron “no” haber recibido bullying fue porque “no se le notaba” o “no habían salido del clóset”. En poco más de la mitad de los casos, a la autoridad escolar les parecía “normal” el bullying y en 1 de cada 10 casos eran cómplices. En casi 9 casos de 10, la familia no se enteraba. (Alianza por la Diversidad e Inclusión Laboral 2012)

En otra encuesta realizada en la Ciudad de México sobre personas transexuales y transgénero con un promedio de edad de 31 a 37 años, el 41% ha considerado quitarse la vida y un 22%  ya lo ha intentado, siendo que el promedio de ideas suicidas en la juventud mexicana ronda el 8% de acuerdo a datos de 2011 del Instituto Nacional de Psiquiatría. (Baruch 2015)

De acuerdo al proyecto de monitoreo de asesinatos trans de “Transgender Europe”, México –sólo después de Brasil- es el segundo país del mundo con mayor número de asesinatos de personas trans ya sea por disparo, apuñaladas o golpeadas. (Garza 2015)

Esto no sólo afecta a la población LGBT, en una encuesta del Instituto Nacional de Salud Pública  3 de cada 10 hombres y 2 de cada 10 mujeres reportaron haber sido víctimas de acoso LGTBfóbico sin siquiera considerarse parte de la población LGBT. (Baruch 2015)

Es a partir de este contexto de violencia generalizada e institucionalizada contra la niñez y la juventud mexicana no conforme con el género donde estos discursos contra la población LGBT no son inocuos sino al contrario, las incentivan y laceran su salud física y emocional. No hay que subestimar estas campañas de odio. Las familias y las instituciones públicas, especialmente las escolares, debemos estar alertas.

Rebeca Garza

 

 

Referencias

Alianza por la Diversidad e Inclusión Laboral. 1ra Encuesta Nacional sobre Bullying Homofóbico. 17 de mayo de 2012. http://www.adilmexico.com/encuestas/sitios-amigables/ (último acceso: 19 de septiembre de 2016).

Baruch, Ricardo. La invisibilidad del suicidio de personas LGBT en México. 15 de octubre de 2015. http://www.animalpolitico.com/blogueros-blog-invitado/2015/10/15/la-invisibilidad-del-suicidio-de-personas-lgbt-en-mexico/ (último acceso: 19 de septiembre de 2016).

Garza, Rebeca. Remembranza trans 2015 #NiUnaMenos. 20 de noviembre de 2015. https://beckgza.wordpress.com/2015/11/20/remembranza-trans-2015-niunamenos/ (último acceso: 2016 de septiembre de 2016).

Nacional NOTIMEX. Estudio revela que México ocupa primer lugar de “bullying”. 18 de junio de 2012. http://www.sdpnoticias.com/nacional/2012/06/18/estudio-revela-que-mexico-ocupa-primer-lugar-de-bullying (último acceso: 2016 de septiembre de 19).

Valadez, Blanca. México es el primer lugar de bullying a escala internacional. 23 de mayo de 2014. http://www.milenio.com/politica/Mexico-primer-bullying-escala-internacional_0_304169593.html (último acceso: 19 de septiembre de 2016).

Hoy cumplo 15 años en el Servicio Profesional Electoral de @INEMexico


Hoy cumplo 15 años en el Servicio Profesional Electoral que el IFE le heredó al INE.

Tenía 22 años cuando recién egresada de la Universidad Autónoma de Nuevo León trabajaba en una empresa de telemarketing como una forma de pagar los trámites de mi titulación, como una forma de sentirme útil y productiva ante mi familia.

Había llegado a ese trabajo después de muchos y muchos rechazos de otras empresas, principalmente privadas como FEMSA o CEMEX cuyos directivos hombres se mostraban agresivos y no disimulaban su rechazo ante una persona que rompía ciertos convencionalismos de género.

Tenía 22 años y ya sabía lo que era ser discriminada. Mi familia se preocupada porque era evidente que encontraría muchas más dificultades que mis hermanos  para encontrar trabajo a pesar de haber concluido con un promedio de 9.4 en la Facultad y contar con diversas prácticas profesionales como estudiante y dominar la incipientes tecnologías de información.

Recibí muchos bienintencionados consejos para “ser diferente” o “comportarme diferente” porque de otra manera “nadie me daría trabajo”. Simplemente me era imposible. No era necedad, era fingir algo o hacer algo que  no me hacía sentir cómoda ni auténtica. Esto no me liberaba del estrés y la preocupación al pensar en cómo sería mi futuro laboral y personal. Era oscuro e incierto.

Una tarde de otoño del año 2000, mi padre me presentó una convocatoria para ingresar al Servicio Profesional Electoral del entonces Instituto Federal Electoral (IFE). En esa época, el IFE gozaba los más altos índices de confianza de todas las instituciones, incluso sobre la Iglesia Católica, debido a la reciente elección donde Vicente Fox había ganado la presidencia logrando algo que parecía imposible en los años 80’s: la alternancia en el poder de forma pacífica.

El servicio social lo había realizado en el IMSS, ahí conocí el servicio público y me fascinó. Sentí algo que no había sentido en la iniciativa privada: sentirme útil para otras personas, ayudarles en sus trámites. En la iniciativa privada me sentía un recurso más a favor del incremento de sus utilidades. Esta experiencia fue lo que le interesó a mi padre cuando me compartió la convocatoria.

Sinceramente, no tenía interés en inscribirme o participar. Sabía del IFE lo que el resto de la población: que ahí tramitábamos la credencial de elector o que organizaba elecciones pero no tenía idea de lo que era organizar alguna. Le dije a mi padre: “Esas plazas ya están dadas, seguro es para taparle el ojo al macho…”. Tantos rechazos me hacían pensar que tampoco tenía posibilidades.

Mi padre me insistió tanto que en realidad fui a preguntar sobre la convocatoria a la Junta Local de Nuevo León sin mucho interés. Al llegar, había un grupo de personas que mediante un proceso casi automático atendía una larga fila con rapidez y eficiencia. Solo me formé, la fila me llevó y salí cargando una solicitud, una guía de estudio y la lista de plazas vacantes.

En casa  me detuve a leer toda la documentación. El lenguaje me era ajeno: ¿”Vocal Ejecutivo”? “¿Vocal de capacitación electoral y educación cívica”? No entendía. Llené mi solicitud. Los cargos los consulte en el entonces COFIPE (Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales) y me registré a participar por el cargo de “Vocal de Capacitación Electoral y Educación Cívica de Junta Distrital” principalmente por dos razones: cumplía con el requisito de edad y en mi trabajo era habitual que capacitara la personas de nuevo ingreso.

El primer examen fue de conocimientos generales. La guía incluía temas de geografía, español, ciencias sociales, historia, matemáticas, entre otros temas que en realidad me parecían temas de cultura general.

La mejor herencia de mi padre surtió efectos en ese momento. Desde que aprendimos a leer y durante toda la vida siempre ha sido un impulsor por la lectura. A pesar de no ser una familia de muchos recurso económicos nunca nos faltaron las enciclopedias y los libros. No solíamos salir de vacaciones. Mi escape ante esos días e incluso en las épocas de mi vida cuando recibí rechazo e incomprensión, siempre fueron los libros y las enciclopedias donde me refugiaba del aislamiento. De ahí nació el amor a la lectura y el acopio de conocimientos generales se dio de forma natural. 

Adicionalmente, como comenté, era medio nerd en la facultad. Mis amigas y amigos nos reuníamos ¡para estudiar!. Por lo tanto, pude concluir mi carrera con dos materias de maestría debido al promedio: Matemáticas y Economía.

Esto me permitió pasar el examen de conocimientos sin muchos problemas y ubicarme en los primeros diez lugares. El examen de dicho concurso se caracterizó por tener una alta complejidad matemática de la que muchas personas se mostraron inconformes. El siguiente examen era el de conocimiento del cargo y la guía de estudios incluía principalmente el COFIPE  y la Constitución Mexicana, ajenos para mí en ese entonces.

Mi padre y yo acordamos que renunciaría a mi trabajo para que yo me dedicara a estudiar para el siguiente examen. Al mismo tiempo, mi abuela Catalina estaba gravemente enferma en Veracruz. Mi madre llevaba meses con ella y me pidió que pasara una temporada al pendiente de mi madre, puesto que nos preocupaba su salud física y emocional ante un inminente fallecimiento.

Hice lo que había realizado durante los cuatro años y medio en la facultad. Me dediqué a leer, hacer diagramas, cuadros sinópticos y tratar de entender dichas leyes. Durante semanas dividía mi tiempo entre cuidar de noche de mi abuelita, estar con mi madre y leer en terapia intensiva y encerrarme en el cuarto de mi abuelita a estudiar y tomar notas.

Solamente regresé a Nuevo León a presentar el segundo examen y me regresé a Veracruz a cuidar a mi madre. Durante ese lapso, mi abuelita falleció y estuve con mi madre apoyándola en diversos trámites funerarios.

Cuando el INE publicó los resultados logre colarme entre los primeros 20 lugares, no recuerdo el exacto pero rondaba el 16. Había poco más de 30 plazas disponibles para el cargo que me había inscrito.

La siguiente etapa era la entrevista. Hasta entonces yo era un folio. Ni un nombre ni un sexo. Eso me daba mucha seguridad a la hora de concursar. Estaba ya por cumplir 23 años en julio. El concurso ya llevaba más de 6 meses. He de decir que los concursos son largos.

Sabía que en la entrevista me iría mal. Tenía 22 años, era recién egresada, no tenía experiencia electoral, no me ajustaba a los convencionalismos de mi género asignado… había mucho material por donde la persona entrevistadora me iba a cuestionar.

Me entrevistaron dos personas: el Vocal Ejecutivo de la Junta Local de Nuevo León y una mujer de oficina centrales.

El Vocal Ejecutivo, no recuerdo su nombre, era un hombre simpátiquísimo, corpulento, moreno y con una presencia muy cálida y amable. Se sorprendió mucho al verme e inmediatemente me preguntó mi edad. En ese entonces pesaba 45 kilos por lo que aparentaba mucho menos de 22 años. Me hizo muchas preguntas en un tono muy amable, me sentí tranquila, no sabía qué me estaba preguntando y en un momento pregunté: “¿qué es lo que usted me está evaluando?”. El contestó de forma muy divertida: “Ah, mira, tengo que evaluar si tienes facilidad de palabra y veo que sí, tengo que evaluar si tienes seguridad también veo que sí…” y fue contándome parte de sus impresiones.

Posteriormente, pasé a la otra entrevista. Ella, tampoco recuerdo su nombre, era una mujer blanca, joven, de gesto duro y muy seria. Imponía su presencia. Después de preguntarme nuevamente mi edad y mi experiencia laboral me dijo directamente: “Yo veo con usted un problema, su edad. ¿qué me diría si un Vocal que le dobla la edad le dice que usted no le va a venir a enseñar nada ?”.

Me molesté mucho. Su tono fue duro y directo. Sabía que no tenía ya nada que perder. Tomé aire y le contesté en el mismo tono firme y directo que ella: “Mire, en primer lugar le confieso que yo me inscribí con muchas dudas a este concurso. Pensé que todas las plazas ya estaban dadas y he llegado hasta aquí a partir de los resultados de los exámenes. Es decir, si estoy aquí es porque en teoría cumplo con los requisitos básicos de conocimientos que ustedes solicitaron. Además, para inscribirme no había un mínimo de edad. Por lo tanto, si usted cree que por mi edad yo no tengo la madurez de desempeñar el cargo creo que es un error. Puedo tener 35 o 40 años y ser una persona inmadura o tener 25 y tener la suficiente madurez. Y sobre su pregunta, si un Vocal me dice eso simplemente le diría que yo no le vengo a enseñar nada. Donde me pongan me dedicaré a trabajar y a apegarme a lo que me señalen, si yo puedo aprender de alguien más eso sería genial y si alguien puede aprender de mi, también.”

Esperaba una sonrisa de aprobación de la entrevistadora pero ella ni siquiera se inmutó. Cuando salí de la entrevista, me preguntó mi hermano David -quien me había acompañado para darme apoyo moral- sobre cómo me había ido. Le dije que mal. Que en una entrevista sentí que me había ido muy bien pero en otra no. Que no esperaba tener buenos resultados.

Cuando salieron publicados los resultados finales estuve aún entre los primeros 20 lugares pero sabía que no alcanzaría plaza en Nuevo León. Durante los exámenes había hecho amistad con otras personas que concursaban como Asdrubal y Ofelia y habíamos acordado llamarnos cuando a alguien le ofrecieran un cargo. A Asdrubal y a mi ya no nos tocaron plazas en Nuevo León.

Hablé con mi papá y mi mamá para preguntarles qué hacer si me tocaba salir de Nuevo León. Nunca había vivido fuera de casa y no lo tenía planeado siquiera. Me dijeron que me apoyaban en todo, en caso que decidiera tomar una plaza de fuera. Eso me dio tranquilidad.

El día que me llamaron de Oficina Central me pidieron que eligiera de las plazas disponibles. Guanajuato, Puebla, y otros estados más alejados del centro tenían vacantes. Pregunté por las vacantes de Puebla. Me dijeron que estaban disponibles Tehuacán, Zacapoaxtla, Izúcar de Matamoros y Acatlán de Osorio. Internet no era lo que es hoy. Me decidí, por mero impulso, por Acatlán de Osorio, pensando que Puebla  no debía ser muy grande.

Era un mes de agosto de 2001 cuando me llamaron. A fines de julio acababa de cumplir 23 años. Me dijeron: “Usted tiene que tomar posesión del cargo el 16 de septiembre”.

El 7 de septiembre llegué a Puebla con una gran maleta, todo el apoyo de mi familia, muchos miedos pero también muchas ilusiones.

El lunes 17 de septiembre las personas integrantes de la 16 Junta Distrital Ejecutiva de Acatlán de Osorio, Puebla, enclavada en la sierra mixteca, me tomaban posesión del cargo y me recibían como parte de su familia.

Sería el inicio de una carrera que me ha dado muchos aprendizajes laborales y de vida, que me ha formado como profesionista y como ser humano, y un camino donde he conocido personas fabulosas que han hecho de mi vida más plena.

¡¡¡A todas y a todos ustedes, muchas gracias. Al IFE, muchas gracias. Al INE, muchas gracias por todo el aprendizaje, el apoyo y las enseñanzas de vida!!!!

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Las familias #trans #TambiénSomosFamilia


Sobre el debate alrededor del matrimonio igualitario se ha hablado del derecho de personas gays y lesbianas para conformar una familia. Sin embargo, es importante visibilizar que el matrimonio igualitario también facilita el ejercicio de los derechos de las personas trans.

El mito de que las personas trans no podemos ser merecedoras de amor es desmontado con las hermosas  historias que se escriben día con día a lo largo del país y del mundo.

Como se dice por ahí, estas cosas buenas no se cuentan pero cuentan mucho y ya es una hermosa realidad.

Conforme se nos protegen más derechos,  las personas trans nos sentimos más seguras y protegidas para formar relaciones de pareja con la libertad de vivir libres de prejuicios con alguna persona cisgénero o con alguna otra persona transgénero.

Asimismo, una persona trans –como cualquier personas cis- puede  amar a alguien de su género opuesto, a alguien de su mismo género, a ambos, o esto puede ser irrelevante.

Las personas trans existimos, amamos y nos aman en reciprocidad.

Hemos formado familias donde el amor y el apoyo mutuo es pan de cada día, trabajamos y compartimos entre las personas integrantes de la familia los beneficios sociales y formamos parte de esta sociedad.

Algunas familias tienen hijas e hijos productos de su propia relación o de relaciones anteriores, otras desean adoptar, otras somos felices con nuestros perros o nuestros gatos, otras encuentran la plenitud sin hijos, y un grande y diverso etcétera.

Soy Rebeca Garza, tengo 38 años, soy funcionaria electoral, soy una mujer trans,  y te digo:

Las personas y las familias trans #TambiénSomosFamilia, existimos, aquí estamos y no nos vamos.

trans

Entrevista con Judith Butler: “El género es extramoral”


“Siempre que cuestionamos nuestro género corremos el riesgo de perder nuestra inteligibilidad, de ser llamadas “monstruos” J. Butler

Las disidentes

Texto Fina Birulés

Judith Butler, ensayista, pensadora y profesora del Departamento de Retórica de la Universidad de Berkeley (California), es conocida por sus estudios sobre género y sexualidad, en los que aborda la cuestión de qué significa deshacer, resignificar, los restrictivos conceptos normativos de la vida sexual y del género.

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El caso “Atala Riffo y niñas VS Chile” y el matrimonio igualitario en México.


Karen Atala es una jueza chilena que una vez que concluyó su matrimonio, por mutuo acuerdo con el padre de sus tres hijas, se quedó con la custodia. Sin embargo, después formalizó una relación con otra mujer que empezó a vivir con ella y las hijas.

El padre demandó la custodia alegando que la orientación sexual de la madre y su vida ponían en peligro el desarrollo físico y emocional de sus hijas por no vivir en un matrimonio “normal” y por las supuestas enfermedades de transmisión sexual.

El padre perdió la demanda en las primeras dos instancias, pero cuando acudió a la Corte Suprema de Chile ésta resolvió a favor de él porque, argumentaron, al hacer explícita su condición homosexual, Atala anteponía sus intereses frente a los de sus hijas, daba razón al padre en cuanto el riesgo al desarrollo físico y emocional de las niñas y que al reemplazar al padre por una mujer se deterioraba el entorno y que esto podría convertirlas en objeto de discriminación.

Posteriormente, Karen Atala demandó al Estado Chileno ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que declaró al Estado de Chile responsable de vulnerar derechos de Atala, a grandes rasgos, señalando que la igualdad es inseparable del género humano y su dignidad por lo que los Estados deben abstenerse de discriminar en acciones o leyes y reconoció también la obligatoriedad de los Estados en cambiar o revertir situaciones discriminatorias existentes.

La Corte Interamericana concluyó que tanto la orientación sexual como la identidad de género son categorías protegidas por la Convención Americana y las identificó como parte de las “categorías sospechosas” a partir de este caso, es decir, que la falta de consenso en un país sobre los derechos de las minorías sexuales no puede justificar su restricción o negación para perpetuar la discriminación histórica y estructural.  Y que en todo caso, es a la autoridad  a quien le corresponde la carga de la prueba a través de una fundamentación rigurosa y de mucho peso y no a través argumentos abstractos, estereotipados y discriminatorios.

En el debate alrededor del matrimonio igualitario es preciso recordar que México forma parte de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y que todas sus autoridades están obligadas a tener presentes estos criterios en el desempeño de todas sus funciones.

Rebeca Garza

Aquí se puede descargar el resumen oficial de este caso.

Aquí parte de los alegatos en la CIDH:

 

Nota periodística cuando la CIDH condena al Estado de Chile:

 

Acto de reconocimiento público de responsabilidad internacional realizado por el Estado de Chile a Karen Atala

Conferencia Magistral “El caso Karen Atala Riffo y Niñas vs Chile” realizada en Acapulco Guerrero, en el año 2014 por M.D. Ulises Flores Sánchez

Y, finalmente, el testimonio de un hijo criado por una pareja de mujeres lesbianas, muy emotivo por cierto: