Mi pinino con el “movie maker”


Las vacaciones son un buen momento de ocio para hacer cosas nuevas. Estoy en Nuevo León, sucursal mexicana del Infierno. Me encuentro a punto de ebullición porque para mi mala fortuna mis vacaciones de verano del trabajo coinciden siempre con la canícula del norte. ¡¡Rebe se derrite!!

Por lo tanto, las opciones de diversión se reducen a salir en las noches o bien, costumbre regia, estar charlando a altas horas de la noche en el patio frontal de la casa. De esta forma, sino trabajas, las soleadas tardes te obligan a enclaustrarte en la casa (o el algún centro comercial, quizas eso explica que sean tan grandes, numerosos y exitosos). Ojos en blanco

Bueno, el punto es que después de una super express “capacitación” en mi trabajo sobre como usar el movie maker en junio (no les miento, cuando mucho y exagerando fue una hora de “curso”) he decidido hacer mi primer pinino en la materia. Se los comparto y se aceptan críticas. ¡No sean crueles! Confundido. Mientras, sigo de refugiada en el norte. ¡¡I`íñor!!Risa
  

“Nocturno
Mar”

Ni tu silencio duro cristal de dura roca,
ni el frío de la mano que me tiendes,
ni tus palabras secas, sin tiempo ni color,
ni mi nombre, ni siquiera mi nombre
que dictas como cifra desnuda de sentido;

ni la herida profunda, ni la sangre
que mana de sus labios, palpitante,
ni la distancia cada vez más fría
sábana nieve de hospital invierno
tendida entre los dos como la duda;

nada, nada podrá ser más amargo
que el mar que llevo dentro, solo y ciego,
el mar, antiguo edipo que me recorre a tientas
desde todos los siglos,
cuando mi sangre aún no era mi sangre,
cuando mi piel crecía en la piel de otro cuerpo,
cuando alguien respiraba por mí que aún no nacía.

El mar que sube mudo hasta mis labios,
el mar que me satura
con el mortal veneno que no mata
pues prolonga la vida y duele más que el dolor.
El mar que hace un trabajo lento y lento
forjando en la caverna de mi pecho
el puño airado de mi corazón.

Mar sin viento ni cielo,
sin olas, desolado,
nocturno mar sin espuma en los labios,
nocturno mar sin cólera, conforme
con lamer las paredes que lo mantienen preso
y esclavo que no rompe sus riberas
y ciego que no busca la luz que le robaron
y amante que no quiere sino su desamor.

Mar que arrastra despojos silenciosos,
olvidos olvidados y deseos,
sílabas de recuerdos y rencores,
ahogados sueños de recién nacidos,
perfiles y perfumes mutilados,
fibras de luz y náufragos cabellos.

Nocturno mar amargo
que circula en estrechos corredores
de corales arterias y raíces
y venas y medusas capilares.

Mar que teje en la sombra su tejido flotante,
con azules agujas ensartadas
con hilos nervios y tensos cordones.

Nocturno mar amargo
que humedece mi lengua con su lenta saliva,
que hace crecer mis uñas con la fuerza
de su marca oscura.

Mi
oreja sigue su rumor secreto,
oigo crecer sus rocas y sus plantas
que alargan más y más sus labios dedos.

Lo llevo en mí como un remordimiento,
pecado ajeno y sueño misterioso
y lo arrullo y lo duermo
y lo escondo y lo cuido y le guardo el secreto.

DE

XAVIER VILLAURRUTIA
(1903-1950)

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