Entrevista en conmemoración al 25 de noviembre: Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres 2017


Gracias Daniel Santiago Cruz, periodista del periódico “El Norte” por incluirme en esta entrevista en conmemoración al 25 de noviembre: Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres.  Atte. Rebeca Garza.

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¿Por qué es necesario un Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer?

En primer lugar, considero que debemos hablar de las violencias hacia las mujeres para insertar en el imaginario que el colectivo de mujeres no es monolítico ni homogéneo. Y, en segundo, porque las violencias hacia las mujeres (sean cisgénero, transgénero, muxe, lesbianas, intersex, bisexuales, indígenas, con discapacidad, etc) no solo son violencias de género sino que están atravesadas por otras características tanto de índole personal como de su contexto social, histórico e incluso geográfico. Creo que es muy importante tener en cuenta esto porque permite tener un acercamiento de la complejidad de las diferentes formas de violencia que padecemos cotidianamente todas las mujeres y que, en muchos entornos sociales, está normalizada e incluso es considerado como algo legítimo (como golpear y tener actitudes posesivas con la pareja, la epidemia de embarazo adolescente especialmente de familias de zonas rurales, marginadas o de pueblos originarios, la falta de acceso a la educación, a la salud y a una buena alimentación de muchas niñas de pueblos originarios aún hoy en día, violar a la esposa por considerar que es parte del “débito conyugal”, negar o rechazar las identidades de las personas trans y muxe, asumir que las mujeres con discapacidad no pueden llevar una vida plena, someter a las niñas intersex a cirugías invasivas para ajustarlas a un ideal cisgenérico y heterosexual, entre otras formas de violencia ). Por lo tanto, la conmemoración del día internacional de la eliminación contra la violencia hacia las mujeres, NO es una celebración, sino que es un recordatorio para revisar las violencias que aún existen, las nuevas que empiezan a surgir (como el ciber-acoso en las redes sociales, el tomar fotos de mujeres y circularlas en grupos de whatsapp de hombres, entre otras modalidades) así como los retos y pendientes a atender tanto por la sociedad civil como por el Estado Mexicano, sobre todo éste último, y recordar las vidas que han sido arrancadas por la forma extrema de violencia hacia las mujeres: la feminicida y continuar exigiendo justicia bajo el grito de #NiUnaMenos.

En el entendido que todos y todas pueden sufrir violencia: ¿Por qué es importante un trabajo especial por las mujeres?

Porque está ampliamente documentado que las mujeres (y todo aquel cuerpo que pueda ser leído socialmente en clave femenina de acuerdo a su momento histórico) en todas las sociedades y en todos los momentos históricos se han encontrado en situaciones de subordinación y, por lo tanto, de opresión, con respecto a lo que se considera en ciertos contextos como masculino, y generalmente, el epítome de lo masculino son los cuerpos designados como hombres y que socialmente se expresan como heterosexuales, especialmente aquellos que están fuertemente ligados con ciertos poderes políticos y económicos y esto está vinculado con otras características como su origen étnico, sus expresiones de género, sus ideas políticas, su clase social, entre otras categorías que pueden representar privilegios con respecto del resto de la población. En México, asesinan a una mujer cisgénero cada 7 días, no tenemos cifras de cuantas mujeres trans y muxe son asesinadas, casi ningún caso tiene acceso a la justicia y mucho menos a la reparación del daño, México es el segundo país más transfeminicida en Latinoamérica según el Observatorio Transgender Europe, hay reportes que 2 de cada 3 mujeres han sufrido violencia de género en México, la desaparición de mujeres y niñas en diferentes partes del país ha aumentado en los últimos años de forma dramática y hay estimaciones que detrás de las desapariciones existen redes de tráfico de mujeres y niñas para fines de explotación sexual, casi no se habla de las cirugías invasivas que viven las niñas intersex en México para ajustar sus cuerpos a una idea binaria de la diferencia sexual y en las zonas rurales, marginadas o indígenas están invisibilizadas, la cifras de mortalidad por embarazos de mujeres indígenas siguen siendo altas, las mujeres embarazadas siguen siendo despedidas por esta razón, las mujeres muxe de Oaxaca siguen sin tener un reconocimiento legal a sus identidades y las mujeres trans del país, a excepción de CDMX, Nayarit y Michoacán tampoco tienen reconocimiento legal a sus identidades, las mujeres lesbianas en gran parte del país siguen sin tener reconocimiento al matrimonio igualitario, a la adopción y a cubrir con derechos sociales a su familia sin enfrentarse con obstáculos burocráticos, las mujeres de diversidad funcional o con discapacidad siguen siendo vistas a partir de políticas asistencialistas y no por políticas que fomenten la inclusión, entre muchas otras historias de rechazo, exclusión y violencia que viven niñas, adolescentes y mujeres a lo largo de toda su vida.

¿Qué responder a comentarios como los siguientes que han llegado a través de diferentes publicaciones?

ALGUNOS EJEMPLOS DE COMENTARIOS:

 – En el artículo “Exigen difundir protocolo antiacoso”, publicado el14 noviembre 2017: “Femininazis arden por justicia sin cara a cara! Atte Ex-A-Tec Machistas” /  “También debe haber un protocolo contra las “ofrecidas” que cuando no pueden con la materia van a ofrecerse y si no las aceptan arman un escándalo. por que de que las hay las hay.. cualquiera que haya estudiado le toco haber visto eso” /

– En el video “Viven violencia 2 de cada 3 mexicanas”, publicado el 27 de agosto: “ahora hasta no darles dinero es violencia” / “Las mujeres también son violentas con sus maridos, y más con sus hijos porque no se pueden defender”/ “Si catalogan como violencia el ignorar o levantar la voz pues con madre… Y de maltrato infantil ejercido por mujeres cuantos niños han sido victimas?? 10 de cada 10 supongo” / “Y vienen los activistas para salvarlas. Los más violentados son los niños varones, los más violentados sexualmente son los niños varones., ya que por ponerle tanta atención a las niñas dejan en descuido a los niños. La violencia no tiene género, es de los humanos.

– En el video “Violencia familiar. Dejan atrás el dolor / Tercera parte”. publicado el 9 de junio: “No veo hombre casos de la vida real, ni lo que callan los hombres,que acaso no somos ya iguales?”

– En el video “Violencia familiar: el enemigo en casa”, publicado el 5 de junio: “Y las mujeres que golpean y humillan a los hombres???” / “La violencia en contra de los hombres es peor, hasta se burlan”

Esos comentarios reflejan valores, actitudes y comportamientos que consideran normal las diferentes formas de violencia hacia las mujeres, muchos de ellos escudados en el ejercicio de la libertad de expresión pero mal entendida, desde mi punto de vista, porque lo que hacen es perpetuar estereotipos y prejuicios no solo de género sino que muchos de ellos están atravesados por otros prejuicios clasistas, LGBTfóbicos, capacitistas, racistas, entre otros. Muchos de esos comentarios contra las mujeres no solo hablan desde una posición de privilegios sino incluso de superioridad implícita.Y justamente esos comentarios son un fuerte argumento de por qué es importante seguir conmemorando este día. Sin la lucha feminista, que lleva más de dos siglos pugnando por el reconocimiento y protección de derechos humanos de las mujeres y por la igualdad de las personas (el feminismo no es una moda o una ocurrencia como algunos quieren confundir sino una teoría crítica y un fuerte movimiento político y social que sobrevive desde la Ilustración), sin el trabajo y sin la brecha que nos abrieron las mujeres que nos antecedieron aún a costa de descalificaciones, agresiones e incluso asesinatos, no solo estaríamos conmemorando los pocos avances que llevamos. Esos comentarios y actitudes son la razón para que tengamos que seguir visibilizando que esas formas de violencia NO SON NORMALES, no son sanas, no ayudan a construir relaciones ni familias sanas, armónicas ni plenas sino que limitan el potencial de las mujeres que representamos más de la mitad de la población y cuando la mitad de la población vive en contextos de violencia, cuando esa mitad no tiene las mismas oportunidades para desarrollarse plenamente, cuando vive con miedo a salir de noche, a caminar por las calles, con miedo a ser secuestrada, violada o asesinada incluso en su propia casa por su pareja o un familiar que es la realidad de muchas mujeres, niñas y adolescentes, se condena a la mitad del país a la exclusión, al rechazo y a la marginación y esto se convierte en un pesado grillete para que México pueda no solo consolidar su democracia como forma de vida y como sistema político sino también para generar desarrollo económico estable y duradero. Sin mujeres con vidas libres de violencia no podemos hablar de democracia ni aspirar a cifras de desarrollo de primer mundo.

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Sobre la insistente violencia machista hacia las mujeres en México


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En los últimos días han sido noticias nacionales agresiones a diferentes mujeres[1] como la golpiza a Ana Guevara, el caso de la agresión a la cantante María Barracuda, el caso de una joven que fue tomada como rehén en un asalto en Iztacalco, el asesinato impune de Paola, una mujer trans,  y la terrible tragedia de la mujer de Tepeaca en donde un hombre le arrojó ácido en la cara.

Ahora bien, quizás han sido casos mediáticos por ser personas famosas o por las condiciones peculiares o trágicas en las que sucedieron, sin embargo, este es el contexto de riesgo en que todas las mujeres vivimos en México todos los días, situación que se sigue subestimando en la aplicación de diversas políticas públicas.

Asimismo, como se ha documentado en otros casos, la revictimización y criminalización de la víctima o sobreviviente sigue siendo una práctica que no sólo se han registrado en las instituciones sino que hacen eco en las redes sociales cuando una mujer denuncia la violencia machista.

Hay quienes argumentan que la violencia es violencia sin importar el género y eso es una forma de invisibilizar la situación tan grave que actualmente se vive en México. En ese sentido, te invito a preguntarte cada vez que creas que la denuncia de la violencia machista es exagerada o injusta:

  1. ¿a quiénes agreden verbalmente por la ropa “provocativa” que llevan puesta?
  2. ¿a quiénes obligan a prostituirse las redes de crimen organizado?
  3. ¿qué personas son más asesinadas por sus propias parejas incluso en su propias casas?
  4. ¿qué personas aparecen asesinadas, muchas veces con signos de abuso sexual, en los campos, aguas negras, baldíos, y lugares abandonados?
  5. ¿a quiénes se les juzga sus capacidades intelectuales por su imagen o sus atributos físicos, incluso por si tiene hijos o no los tiene?
  6. Y un largo etcétera.

Esto no es un victimismo para prejuzgar a todos los hombres. Al contrario, es importante reconocer que vivimos en sociedades donde cotidianamente recibimos estímulos que nos hacen creer que estas situaciones de violencia son normales o ellas se lo buscaron y no es así.

Si queremos educar para la paz y para una efectiva convivencia pacífica es necesario que reconozcamos esta normalización de la violencia y la cuestionemos todos los días… aunque te llamen feminazi. Aceptando que existe este problema será el primer paso para que trabajemos como sociedad para resolverlo.

Rebeca Garza

@Rivka_Azatl

[1] “Senadora, cantante, cajera y ama de casa, agredidas en una semana”. El Universal. 16 de diciembre de 2016:  https://t.co/Lg8QP8dhTQno-existe-justificacion

Sobre el reporte sobre las condiciones de derechos humanos de las mujeres #trans en México


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Deseo compartir algunos hallazgos interesantes del “Reporte sobre las condiciones de derechos humanos de las personas trans en México” elaborado por el Centro Médico LGBT de la Escuela de Leyes de la Universidad de Cornell de Estados Unidos este año.

El documento ijnforma que desde que México reconoció en el año 2010 el matrimonio entre las personas del mismo sexo se han incrementado los brutales asesinatos a la comunidad trans de tal forma que de 2010  a 2011 se duplicaron pasando de 14 a 33.

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Como ya se ha señalado en otros estudios, México tiene la segunda tasa más alta de crímenes motivados por transfobia en Latinoamérica, sólo después de Brasil, siendo Chihuahua, Guerrero, Jalisco, Ciudad de México y el Estado de México los estados donde se registran más asesinatos.

 

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También reconoce la terrible violencia que sufren no sólo de la ciudadanía sino de la policía y los militares quienes realizan detenciones arbitrarias, extorsiones y abuso físico, siendo reconocidos por muchas como sus principales depredadores. En el caso de los militares, cuya presencia se ha incrementado a partir de la “Guerra contra las Drogas” (2006-2012), se ha documentado daño en áreas que se han militarizado, siendo las mujeres trans objetivos visible cuya agresión se ha visto incrementada. Ambos, policía y militares, rara vez son castigados por estos abusos.

También identifica que las mujeres trans son víctimas de las redes de secuestro, extorsiones y tráfico humano tanto de cárteles de drogas como de la violencia de crimen organizado. La situación se torna más grave cuando se reconoce las relaciones que han tenido el gobierno mexicano y los carteles en diferentes incidentes relacionados con violaciones a derechos humanos, como en el caso de la masacre de San Fernando en Tamaulipas entre 2010 y 2011 o los 43 estudiantes de Ayotzinapa.

Lo anterior se suma a factores sociales que generan un mayor contexto de vulnerabilidad a la violencia como el rechazo de la familia, la violencia de género, la religión, la marginación económica, la falta de documentos de identidad acordes con el género, la falta de acceso a la salud, la prevalencia de VIH-SIDA así como la ausencia de tratamiento, entre otros factores.

Si bien, el documento es elaborado a partir de las experiencias de solicitud de asilo a Estados Unidos, contiene testimoniales valiosos que respaldan una afirmación cierta y trágica: “El gobierno de México es incapaz de proteger efectivamente a las mujeres trans”.

Rebeca Garza

@Riva_Azatl.

 

Fuente:

Transgender Law Center and Cornell University Law Scholl LGBT Clinic (2016). Report on human rights conditions of transgender women in México. Liga: http://transgenderlawcenter.org/wp-content/uploads/2016/05/CountryConditionsReport-FINAL.pdf

Las diversidades identitarias femeninas en Oaxaca no las exenta de la violencia.


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“Coyolxauhqui” de Laura Hernández, pintora oaxaqueña

Ya no comparto la idea que haya una “esencia de mujer” como tampoco considero que haya una esencia de “ser hombre” o de cualquier otra identidad. Al contrario, comulgo con los diferentes estudios que consideran que todas las identidades son productos socialmente construidos dentro de un contexto histórico y cultural determinado, por lo tanto, las identidades no son fijas, inmutables ni monolíticas sino en constante cambio, fluidez e influencia constante de su entorno.

En el caso de Oaxaca, me parece que diversos órdenes simbólicos participan en la construcción de las diferentes  identidades femeninas –porque no existe una sola- tanto en su género social como subjetivo, principalmente el ordenador de género que atraviesa a todas las sociedades en todos los momentos históricos y que asume como superior lo masculino sobre lo femenino.

Pero también hay un fuerte componente  étnico que participa en la construcción de las identidades femeninas oaxaqueñas a partir de la discursividad zapoteca, mixteca, mixe, huave, chinanteca, cantina,  mazateca, triqui, cuicateca, cantina, amuzga,  chocholteca, afrodescendiente, entre otras, y que amplía el abanico identitario.

La diversidad cultural en Oaxaca incluso permite la existencia de geografías identitarias no binarias como sucede con las identidades muxe y nguiu de las sociedades zapotecas istmeñas  o las biza’ah de Teotitlán del Valle, donde se borran o atraviesan las fronteras de lo considerado femenino y masculino, como espacios separados, opuestos, excluyentes y complementarios.

Asimismo, Oaxaca no está exento de las influencias de la globalización con sus diferentes efectos tanto positivos relacionados a la visibilización de otras identidades con un fuerte discurso político como las mujeres lesbianas, bisexuales, trans, intersex, entre otras, como sus efectos negativos relacionados con la perpetuación de estereotipos de género que pretenden asimilar y homologar el resto de posiciones identitarias a un discurso hegemónico de validez, superioridad y/o belleza con características relacionadas con el color de piel, la estatura, la complexión física, el ingreso económico, entre otras,  y que participan en la hipersexualización y cosificación de los cuerpos de todas las mujeres.

Cualquiera que sea la geografía social y subjetiva en la que surgen las identidades femeninas en Oaxaca ninguna está libre de las diferentes formas de violencia que se derivan de la forma en que cada orden simbólico –de género, étnico, de clase, etc- jerarquiza y valora qué es superior y qué es inferior de tal forma que no hay ningún espacio social donde los cuerpos identificados como mujeres sean consideradas inferiores a aquellos reconocidos como hombres y que se refleja en el acceso inequitativo a las estructuras e instituciones que representan los poderes políticos, económicos, sociales y religiosos.

El problema de esencializar la identidad femenina mediante un discurso que lo mistifica al sobrevalorar ciertas funciones ligadas con la reproducción o ciertos atributos que se asumen como naturales como la sensibilidad, la espiritualidad, la intuición, entre otros, es que oculta los discursos y prácticas que a partir de su iterabilidad construyen la normatividad simbólica, social, institucional y legal que determina qué espacios y funciones corresponden a las mujeres y cuáles a los hombres.

Este orden normativo no sólo justifica el status quo porque “así siempre ha sido” sino que justifica las diferentes formas de violencias que surgen como respuesta a las exigencias, prácticas y discursos que buscan generar mejores condiciones de igualdad a partir de una lógica democrática en clave de igualdad y de derechos humanos y que van desde la negación de espacios y prerrogativas sociales y políticas (como ejercer ciertos cargos o participar en determinados mecanismos democráticos) hasta las diferentes formas de violencia física, psicológica o sexual así como el la violencia doméstica, callejera, institucionalizada, comunitaria y la más grave, la feminicida que se ejerce contra cualquier niña, adolescente o mujer adulta (solamente este año se han registrado más de 84 casos de mujeres cisgénero mientras que el de las mujeres trans no se lleva la cuenta).

Las cifras de violencia hacia las mujeres en México que hablan de más de dos mil mujeres cisgénero asesinadas cada año, más de siete mil desaparecidas en cuatro años y el segundo lugar de México a nivel mundial en asesinatos transfóbicos revelan que ninguna mujer está segura en el país.

Sin embargo, la suma de factores relacionados con la precariedad, ser mujer indígena, estar en situación de calle, ser migrante, ser lesbiana, bisexual, trans, intersex, ejercer el trabajo sexual y/o ser defensora de derechos humanos aumentan la situación de vulnerabilidad.

A pesar que actualmente se cuenta con un robusto andamiaje jurídico local, nacional e internacional, producto de las demandas feministas, para generar mecanismos para proteger a las mujeres a una vida libre de violencia y acabar con la impunidad persiste la apatía de gran parte de la ciudadanía y la indiferencia de las autoridades para evitar que nos sigan excluyendo, invisibilizando, cosificando  y asesinando.

Rebeca Garza

@Rivka_Azatl