“Si te dicen india…” de Erick de Jesús “Ocelotl”


Ví este pequeño poema en Facebook y me pareció lindo compartirlo para que no se pierda en el mar de información. Espero les guste.

Si te dicen


“Si te dicen india…
Si te dicen india…
dice el abuelo,
ellos no saben de estrellas

No importa que te digan india,
qué podrá enseñar
quien no conozca las cosas bellas,
y no querrán verte digna,
solo por vestir tu raíz,
tu divina esencia.

Tus ojos, saben esperar el mañana,
y platicarle al sol,
qué se siente mirar desde la más grande ventana,
tu cielo no tiene fronteras,
como el don que tienes para amar

India, si, india a muchas leguas,
la que canta con los pájaros,
la que nuevas voces estrena,
la que hoy le arranca los versos,
a un juglar que le canta a las quimeras,
ser un sueño viviente es ilusión

Así tú,
enseñando y aprendiendo,
bella entre la gente,
sobre todas las miradas,
si, sobre todas ellas

Que importa que te digan india,
dice el abuelo,
que ellos no saben de estrellas…”

* Erick de Jesús, ‘Ocelotl’ *

Apuntes de “Genero, Diferencia de Sexo y Diferencia Sexual” de Marta Lamas*


Marta Lamas propone como determinante comprender el proceso de construcción de la identidad y así diferenciar claramente los conceptos de “género” e “identidad sexual” considerando los sistemas de significados, representaciones culturales y las jerarquías de poder a partir de retomar las ideas de “diferencia sexual” aportadas por el feminismo europeo mismo que se apoya en los trabajos del psicoanálisis lacaniano, es decir, la complejidad psicoanalítica y no a partir de las diferencias anatómicas.

En este sentido, define a la “diferencia sexual” como una diferencia estructurante a partir de la cual se construyen los papeles, las prescripciones sociales y el imaginario de lo que significa ser hombre o mujer, no como ejercicio autónomo, sino como “subjetividad inconsciente”.

Lamas propone que un desafío del feminismo actual es dejar de pensar toda la experiencia marcada por el género y es necesario empezar a marcarla por la diferencia sexual.

Por lo tanto, si es en el inconsciente donde habitaría la diferencia sexual Lamas propone al cuerpo como la “bisagra que articula lo social con lo psíquico”, en donde la representación del inconsciente del cuerpo pasaría por el imaginario e incorporaría lo simbólico. De esta forma, el sexo se asumiría en el inconsciente de cada persona, independientemente de su anatomía.

Por otra parte, la representación social, es decir el género, sería la suma de lo simbólico y lo cultural. Lamas recupera las aportaciones de Judith Butler cuando señala al género como “algo que se hace”, como un “estilo corporal escasamente voluntario” arraigado en “scripts” culturales previos.

Es aquí donde hace una propuesta interesante: recuperar el concepto de “habitus” planteado en los años 30’s por Marcell Mauss y desarrollado recientemente por Pierre Bourdieu en los 90’s, definido como un “mecanismo de retransmisión por el que las estructurales mentales de las personas toman forma, se encarnan, en la actividad de la sociedad”.

Lamas cita a Bourdieu al señalar que estos “habitus” son esquemas no pensados de pensamiento que se convierten en un mecanismo básico y universal de oposición binaria producto de la encarnación de la relación de poder que conceptualiza la relación de dominante y dominado como algo natural y que da origen a un orden social masculino profundamente arraigado, que no requiere justificación y que se impone a sí mismo.

Este orden social masculino, y he aquí la eficacia masculina, es considerado natural por estructuras sociales como la organización social del espacio y tiempo, la división sexual del trabajo así como las estructuras cognitivas inscritas tanto en nuestra mente como en el cuerpo.

Esta “dominación masculina”  funcionaría como una maquinaria simbólica que impondría la masculinidad a los cuerpos de los machos humanos y la feminidad a los cuerpos de las hembras humanas anclándose en nuestros inconscientes, en las estructuras simbólicas y en las instituciones de la sociedad inmersos en un conjunto de oposiciones que se sostienen mutuamente –práctica y metafóricamente-  al mismo tiempo que los “esquemas de pensamiento” los interpretan como “diferencias naturales” de tal forma que no se está consciente de la relación de dominación.

Bajo esta lectura de Bourdieu, Lamas señal que el cuerpo se interpretaría como un ente o artefacto constituido por la suma de lo físico  y lo simbólico dentro de un contexto de un movimiento histórico y una cultura determinada.

De esta forma, por ejemplo, se identificarían los atributos de tener identidad de mujer, registrar una posición psíquica de mujer, sentirse mujer y ser “femenina” como aspectos no mecánicos ni inherentes a tener cuerpo de mujer.

Denomina “sentimiento corporeizado o embodiment” al “proceso de encarnación de las prescripciones culturales”, entendiendo al embodiment como un “proceso de organización del cuerpo”.

El “habitus”, integrado por la autoconciencia, la identidad social (de género) y sexual daría forma a este sentimiento corporeizado.

Por Rebeca Garza

@Rivka_Azatl

*Lamas, M. (2000) Diferencias de sexo, género y diferencia sexual. Cuicuilco Nueva Época, Volumen 7, Número 18, México. Recuperado desde: http://www.saberespractico.com/estudios/publicaciones/como-citar-un-articulo-de-revista-segun-la-normativa-apa/Lamas_Genero, diferencias de sexo y diferencia sexual

*Lamas, M. Género, Diferencias de sexo y diferencia sexual. Recuperado desde: Lamas_Genero, diferencias de sexo y diferencia sexual

“Canto a mí mismo” de Walt Whitman (Traducción de Jorge Luis Borges)


Ok, los impuestos han subido, la economía no parece que nos mostrará su mejor cara este año, la seguridad es cada vez más un bien escaso, pero si vamos a seguir ese convencionalismo de celebrar una vuelta más a nuestra estrella central, prefiero hacerlo invocando a dos grandes genialidades que nos han heredado paraísos de belleza y perfección donde reposar y alimentar el espíritu: Whitman y Borges.

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“Canto a mí mismo” de Walt Whitman (Traducción de Jorge Luis Borges)

Yo me celebro y yo me canto,
Y todo cuanto es mío también es tuyo,
Porque no hay un átomo de mi cuerpo que no te pertenezca.

Indolente y ocioso convido a mi alma,
Me dejo estar y miro un tallo de hierba de verano.

Mi lengua, cada átomo de mi sangre, hechos con esta tierra, con este aire,
Nacido aquí, de padres cuyos padres nacieron aquí, lo mismo que sus padres,
Yo ahora, a los treinta y siete años de mi edad y con salud perfecta, comienzo,
Y espero no cesar hasta mi muerte.

Me aparto de las escuelas y de las sectas, las dejo atrás;
me sirvieron, no las olvido;
Soy puerto para el bien y para el mal, hablo sin cuidarme de riesgos,
Naturaleza sin freno con elemental energía.

Creo en ti, mi alma, el otro que soy no se rebajará ante ti,
Y tú no te rebajarás ante él.

Tiéndete en el pasto conmigo, desembaraza tu garganta,
No son palabras, ni música, ni versos lo que preciso, ni hábitos, ni
discursos ni aun los mejores,
Sólo quiero el arrullo, el susurro de tu voz suave.

Recuerdo cómo nos acostamos una mañana transparente de estío,
Cómo apoyaste la cabeza sobre mis caderas y la volviste a mí dulcemente,
Y abriste mi camisa sobre el pecho y hundiste tu lengua hasta tocar mi corazón desnudo,
Y te estiraste hasta tocarme la barba, y luego hasta tocarme los pies.

Velozmente se irguieron y me rodearon el conocimiento y la paz que
trascienden todas las discusiones de la tierra,
Y desde entonces sé que la mano de Dios ha sido prometida a la mía,
Y sé que el espíritu de Dios es hermano del mío,
Y que todos los hombres que han nacido son mis hermanos, y las
mujeres mis hermanas y mis amantes,
Y que el sostén de la creación es el amor,
Y que son innumerables las hojas rígidas o que se curvan en los campos,
Y las negras hormigas en las grietas bajo las hojas,

Y las mohosas costras del seto, las piedras hacinadas, el saúco, la
candelaria y la cizaña.

Soy el poeta del Cuerpo y soy el poeta del Alma,
Los goces del cielo están conmigo y los tormentos del infierno están conmigo,
Los primeros los injerto y los multiplico en mi ser, los últimos los
traduzco a un nuevo idioma.

Soy el poeta de la mujer no menos que el poeta del hombre,
Y digo que es tan grande ser mujer como ser hombre,
Y digo que nada es mayor que ser la madre de los hombres.
Entono el canto de la exaltación o de la soberbia,
Ya estamos hartos de plegarias y de zalanderías,
Muestro que el tamaño no es más que crecimiento.
¿Has dejado atrás a los otros? ¿Eres el presidente?
Es una bagatela, cada uno de los otros te alcanzará y seguirá adelante.
Soy el que camina con la tierra y creciente noche,
Llamo a la tierra y al mar que abraza la noche.
Abrázame, noche de senos desnudos, abrázame, noche magnética y fecunda,
Noche de los vientos del sur, noche de las estrellas grandes y escasas,
Noche serena que me llama, loca y desnuda noche de estío.

Sonríe, tierra voluptuosa de fresco aliento,
Tierra de los árboles dormidos y húmedos,
Tierra del sol que ya se ha ido, tierra de las montañas de cumbre nebulosa,
Tierra del cristalino fluir de la luna llena, apenas tocada de azul,
Tierra del brillo y de la sombra manchando la corriente del río,
Tierra del gris límpido de las nubes que resplandecen y se aclaran
para que yo no las vea,
Tierra yacente y extendida, rica tierra de azahares
Sonríe, porque llega tu amante.

Pródiga me has dado tu amor, te doy pues mi amor,
Mi apasionado amor indecible.

Walt Whitman, un cosmos, de Manhattan el hijo,
Turbulento, carnal, sensual, comiendo, bebiendo, engendrando,
Ni sentimental, ni sintiéndome superior a otros hombres y mujeres,
ni alejado de ellos,
No menos modesto que inmodesto.

¡Arrancad los cerrojos de las puertas!
¡Arrancad las puertas de los goznes!

El que degrada a otro me degrada,
Y todo lo que se dice o se hace vuelve a mí al fin.
A través de mí surge y surge la voluntad creadora, a través de mí, el
torrente y el índice.
Digo el primordial santo y seña, hago el signo de la democracia,
¡Por Dios! No aceptaré nada que no sea ofrecido a los demás
en iguales condiciones.

Muchas voces largo tiempo calladas brotan de mí,
Voces de las interminables generaciones de prisioneros y de esclavos,

Voces de los enfermos y de los inconsolables, de los ladrones y de los enanos,
Voces de ciclos de preparación y de crecimiento,
De los hilos que unen a las estrellas, y de los vientres, y de la
simiente paterna,
Y del derecho de aquellos a quienes oprimen los otros,
De los deformes, triviales, simples, tontos y despreciados,
De neblina en el aire, de escarabajos arrastrando bolas de estiércol.
Brotan de mí voces prohibidas,
Voces del sexo y del apetito, voces veladas y yo aparto el velo,
Voces indecentes clarificadas y transfiguradas por mí.
Yo me cubro la boca con la mano,
Me conservo tan puro en las entrañas como en la cabeza y en el corazón,
La cópula no es para mí más vergonzosa que la muerte.

Creo en la carne y en los apetitos,
Ver, oír, tocar, son milagros, y cada parte de mí es un milagro.

Divino soy por dentro y por fuera, y santifico todo lo que toco y me toca,
El aroma de estas axilas es más fino que las plegarias,
Esta cabeza es más que las iglesias, las biblias y todos los credos.

Si algo hay que yo venero más que las otras cosas, ese algo es la
extensión de mi cuerpo y cada una de sus partes,
Traslúcida arcilla de mi cuerpo, ¡tú lo serás!
Sombreados bordes y bases, ¡vosotros lo seréis!
Firme reja viril, ¡tú lo serás!
Tú, mi rica sangre, tú líquido lechoso, pálido extracto de mi vida.
Pecho que oprimes otros pechos, ¡tú lo serás!
¡Cerebro serán tus circunvoluciones ocultas!
Raíz lavada del junco oloroso, becada medrosa, nido recatado de los
huevos gemelos, ¡vosotros lo seréis!
Heno mezclado y revuelto de la cabeza, barba, cejas, ¡vosotros lo seréis!
Savia que goteas del arce, fibra del noble trigo, ¡vosotros lo seréis!
Sol generoso, ¡tú lo serás!
Nubes que ilumináis y oscurecéis mi rostro, ¡vosotros lo seréis!
Sudorosos arroyos y rocíos, ¡vosotros lo seréis!
Vientos que me rozáis, frotando contra mí vuestros genitales,
¡vosotros lo seréis!
Amplios campos musculares, ramas de encina, amoroso holgazán de
mi sendero tortuoso ¡vosotros lo seréis!
Manos que he tomado, rostros que he besado, mortal a quien toqué
alguna vez, ¡vosotros lo seréis!

Estoy enamorado de mí, hay tantas cosas en mí que son tan deliciosas,
Cada momento y todo lo que ocurre me llena de alegría,
No sé cómo se doblan mis tobillos, ni la causa del más leve de mis deseos,
Ni de la amistad que suscito, ni de las amistades que me devuelven.

Al subir por las escaleras me detengo a reflexionar si no estoy soñando,
La madreselva en la ventana me satisface más que la metafísica de los libros.

¡Contemplar el amanecer!
La escasa luz que va borrando las sombras inmensas y diáfanas,
El sabor del aire es grato a mi paladar.

Retoños del cambiante mundo ascienden silenciosos en un juego
inocente, fresco sudor,
Oblicuamente errando por todos lados.

Algo invisible está proyectando libidinosos dardos,
Torrentes de brillante zumo inundan el cielo.

La tierra por el cielo invadida, la cotidiana consumación de su boda,
El desafío del oriente sobre mi cabeza,
La burla mordaz: ¡Ya veremos quién es el amo!

Creo que una hoja de hierba no es menos que el camino recorrido por las estrellas,
Y que la hormiga es perfecta, y que también lo son el grano de
arena y el huevo del zorzal,
Y que la rana es una obra maestra, digna de las más altas,
Y que la zarzamora podría adornar los salones del cielo,
Y que la menor articulación de mi mano puede humillar a todas las máquinas,
Y que la vaca paciendo con la cabeza baja supera a todas las estatuas,
Y que un ratón es un milagro capaz de confundir a millones de incrédulos.

Siento que en mi ser se incorporan el gneis, el carbón, el musgo de
largos filamentos, las frutas, los granos, las raíces comestibles,
Y que estoy hecho de cuadrúpedos y de pájaros,
Y que puedo recuperar cuanto he dejado atrás,
Pero que puedo hacerlo volver cuando se me antoje.

En vano la timidez o la prisa,
En vano las rocas incandescentes arrojan sobre mí su antiguo calor,
En vano el mastodonte se oculta detrás del polvo de sus huesos,
En vano los objetos se alejan leguas y leguas y toman muchas formas,
En vano el mar se oculta en las cavernas donde tienen su guarida los monstruos,
En vano el buitre tiene por morada el cielo,
En vano la serpiente se desliza entre las lianas y los troncos,
En vano el alce busca las honduras recónditas de la selva,
En vano el cuervo marino tiende el vuelo hacia el norte,
hacia el Labrador,
Lo sigo velozmente, trepo al nido que está en la grieta del peñasco.
¿Quién es este salvaje amistoso y gárrulo?
¿Espera la civilización, o la ha dejado atrás y la ha dominado?
¿Es un hombre del sudoeste y ha sido criado a la intemperie? ¿Es un canadiense?
¿Viene de las tierras del Mississippi, de Iowa, de Oregon, de California?
¿De la montaña, de las praderas, de los bosques, o un marino del mar?
Dondequiera que vaya, los hombres y las mujeres lo desean y lo aceptan,
Quieren que los quiera, que los toque, que les hable, que se quede con ellos.

Obra sin ley, como los copos de nieve, sus palabras son simples
como la hierba, el pelo despeinado, risas e ingenuidad.
Lento el andar, comunes las facciones, emanando sencillez y modestia,
Brotan de un modo nuevo desde las puntas de los dedos,
Flotan en el aire con el olor de su cuerpo o de su aliento, salen de
la mirada de sus ojos.

Me ha tocado en suerte, lo sé, lo mejor del tiempo y del espacio;
nunca he sido medido y no seré medido jamás.

El viaje que emprendo es eterno (¡que todos me oigan!).
Mis signos son un capote contra la lluvia, fuertes zapatos y un
bastón cortado en el bosque,
En mi silla no sestean los amigos,
No tengo cátedra ni iglesia ni filosofía,
No llevo a ningún hombre a una mesa puesta, a la biblioteca, a la bolsa,
Pero a cada uno de vosotros, hombre o mujer, lo llevo a una cumbre,
Mi brazo izquierdo ciñe tu cintura,
Mi derecha señala los continentes y el gran camino.

Ni yo ni ningún otro puede andar por ti ese camino,
Eres tú quien debe andarlo.

No queda lejos, está a tu alcance,
Quizá estabas en él desde que naciste y no lo has sabido,
Quizá esté en todas partes, en mar y en tierra.

Échate tus prendas al hombro, hijo mío, y yo traeré las mías y apresurémonos;
Ciudades prodigiosas y naciones libres nos saldrán al paso.

Si te cansas, dame las dos cargas y apoya tu mano en mi cadera,
Y a su debido tiempo me devolverás el mismo servicio,
Porque ya emprendida la marcha nunca descansaremos.

Esta mañana, antes del alba, subí a una colina para mirar el cielo poblado,
Y le dije a mi alma: cuando abarquemos esos mundos, y el
conocimiento y el goce que encierran, ¿estaremos al fin hartos y satisfechos?
Y mi alma dijo: No, una vez alcanzados esos mundos proseguiremos el camino.
Tú también me interrogas y yo te escucho,
Contesto que no puedo contestar, tú mismo debes encontrar la respuesta.
Siéntate un momento, hijo mío,
Aquí tienes pan para comer y leche para que bebas,
Pero después de haber dormido y haber cambiado de ropa te beso
con el beso del adiós y te abro la puerta para que salgas.

Demasiado tiempo has perdido en sueños deleznables,
Ahora te quito la venda de los ojos,
Debes acostumbrarte al brillo de la luz y de cada momento de tu vida.
Demasiado tiempo has vadeado, asido a una tabla en la orilla,
Ahora quiero que seas un nadador, que te arrojes al mar, que
reaparezcas, que me hagas una seña, que grites y que agites el
agua con tus cabellos.

Dije que el alma no es más que el cuerpo,
Y dije que el cuerpo no es más que el alma,
Y que nada, ni Dios, es más que uno mismo,
Quien camina una milla sin amor, se dirige a su propio funeral
envuelto en su propia mortaja;
Y yo y tú, sin tener un centavo, podemos comprar lo más precioso de la tierra,
Y la mirada de unos ojos o una arveja en su vaina confunden la
sabiduría de todos los tiempos,
Y no hay oficio ni profesión en los cuales el joven que los sigue no
pueda ser un héroe,
Y no hay cosa tan frágil que no sea el eje de las ruedas del universo,

Y digo a cualquier hombre o mujer: que tu alma esté serena y en
paz ante millones de universos.
Y digo a la Humanidad: No hagas preguntas sobre Dios,
Porque yo que pregunto tantas cosas, no hago preguntas sobre Dios,
(No hay palabras capaces de expresar mi seguridad ante Dios y la muerte.)
Escucho y veo a Dios en cada cosa, pero no lo comprendo en lo más mínimo,
Ni comprendo cómo pueda existir algo más prodigioso que yo mismo.
¿Por qué desearía yo ver a Dios mejor que en este día?
Algo veo de Dios en cada hora de las veinticuatro y en cada uno de sus minutos,
En el rostro de los hombres y de las mujeres veo a Dios, y en mi propio rostro en el espejo;
Encuentro cartas de Dios tiradas por la calle y su firma en cada una,
Y las dejo donde están porque sé que dondequiera que vaya,
Otras llegarán puntualmente.

Fuente del poema: http://www.juridicas.unam.mx/publica/librev/rev/derhum/cont/56/pr/pr33.pdf
Imagen: tomada de la Funcación Joan Miró: Título “La esperanza del navegante III” de Joan Miró (1973)

“La metamorfosis” como obra erótica y de masoquismo


“(…) Kafka, quien, para no dejar dudas de su profesión de fe, no sólo parodió La Venus de las pieles en La metamorfosis, sino que tomó el mismo nombre para que la identificación fuera completa. En su viaje por Italia, disfrazado de criado de Fanny von Pistor, Leopold tomó el nombre de Gregorio —Gregor—, que fue el nombre que tomó Federico Kusinski como esclavo de Wanda Dunaiev en La Venus de las Pieles, un nombre derivado de “Sacher-Masoch”, al que Kafka le agregó el apellido “Samsa”, para que el nombre de su personaje “Gregor Samsa” se derivara por completo de “Sacher-Masoch”, y no quedaran dudas de sus intenciones, ni de la identidad de la dama del retrato vestida de pieles, que Gregorio ve cuando despierta en su cuarto la mañana de la transformación.

La metamorfosis es una obra cumbre del masoquismo en la que Kafka conjuga La Venus de las pieles y Crimen y castigo para rendir un sentido homenaje a sus maestros Sacher-Masoch y Dostoievski113. En esta magnífica pieza de la literatura erótica, escrita en la cima de su entusiasmo por Felice y cuando atravesaba el período más intenso y fecundo de su vida literaria, Kafka vive un fantástico matrimonio con su musa que es parodia del contrato de La Venus de las pieles donde el esclavo Gregorio se transforma en un monstruoso insecto — de inspiración dostoievskiana— y Wanda Dunaiev está representada por el retrato de la Dama de las pieles que Gregorio pone en un lindo marco dorado y cuelga enfrente de su cama. Pero esa orgía ultrasensualista no tiene nada que ver con el matrimonio, en la prosaica y dura realidad, donde la opulenta Venus es una mujer de cuarenta años, que en vez de un látigo y un abrigo de pieles, lleva un delantal de cocina, cuyas tiras levanta al caminar, personaje que, en El proceso, será la señora Grubach, ante cuya presencia K. solía dirigir “la vista a la cinta de su delantal, que se hundía de forma inútilmente profunda en su imponente cuerpo”.

Guillermo Sánchez Trujillo en “El enigma de los manuscritos. Desciframiento de “El Proceso” de Franz Kafka”.

El presentimiento del único biógrafo


” Kafka sentía una necesidad imperiosa de escribir sobre su vida personal más íntima, pero era a la vez un hombre afecto al secretismo como pocos e incapaz de exponer su corazón al desnudo ante la mirada curiosa de los lectores. La manera  como resolvió el dilema honra su genialidad: utilizó, cual cazador furtivo, Crimen y castigo para que fueran los ocultos personajes de Dostoievski los que contaran su biografía íntima, y dejó a sus propios personajes la tarea de representar una obra magnifica, cautivante y misteriosa, que no impidiera a los lectores más agudos sentir la historia latente, ya que Kafka amaba más el juego que el secreto. Para Kafka era muy fácil ocultar herméticamente la historia íntima que encierra la novela; hubiera bastado con no utilizar de manera literal el texto de Crimen y castigo para que las huellas de Dostoievski desaparecieran, y con ellas la conexión entre la ficción y la realidad. Pero Kafka hizo lo contrario, y por eso esta literatura críptica ofrece
generosa las claves para descifrarla. Al fin y al cabo, la historia secreta exigía para su disfrute —pleno y póstumo—, que los lectores reconocieran a las víctimas, al verdugo y los hechos que entrecruzaron sus vidas.”

Guillermo Sánchez Trujillo en “El enigma de los manuscritos. Desciframiento de “El Proceso” de Franz Kafka”.