Políticas públicas necesarias para las personas Trans


Las personas trans (transgénero o transexuales) somos aquellas cuya identidad de género (que es la autopercepción de pertenencia a una identidad sexo-genérica) no corresponde al sexo socialmente asignado.Esta auto-percepción tiene que ver más que nada con los procesos de subjetivación con los que cada persona construye su identidad de la misma forma que sucede con las personas que no son transgénero y que interpelamos como personas “cisgénero” o “cis-sexuales”, entendiendo que mientras que el prefijo “trans” sugiere un proceso subversivo para cruzar hacia otra identidad sexo-genérica socialmente asignada el prefijo “cis” sugiere un proceso más bien inconsciente en el que otras personas (llamadas incorrectamente “normales”) se alinean al sexo asignado socialmente al nacer. Uno, el de las personas transgénero o transexuales, es sancionado socialmente por no apegarse a la norma, mientras que el otro, las personas cisgénero o cis-sexuales, son beneficiadas socialmente por lo que llamamos “privilegio cisexual”, un privilegio similar a los privilegios masculinos, a los de clase o a los de raza.

Las principales sanciones que vivimos las personas trans son el rechazo del entorno familiar inmediato y de la comunidad que nos estigmatiza como personas pervertidas (violencia comunitaria), la criminalización de parte de las leyes y las autoridades principales policíacas por la sola expresión sexo-genérica que nos estigmatiza como ladronas o delincuentes sexuales (por como nos vemos y que forma parte de una violencia institucional), la patologización hacia nuestras identidades por las instituciones y autoridades médicas (que continuamente nos estigmatizan bajo el diagnóstico de “disforia de género”).

Estos diferentes tipos de violencia legitiman otros actos violentos de exclusión, segregación, violencia física e incluso transfeminicida bajo un discurso de odio y que en realidad es un discurso que busca normalizar estas identidades subversivas que cuestionan la naturalización de los conceptos de sexo y género.

En el caso de las mujeres trans, las violencias son mayores como lo demuestran las cifras de los pocos observatorios de organismos no gubernamentales donde identifican a México como el segundo país en Latinoamérica con más asesinatos a mujeres trans, después de Brasil. Huelga decir que estos asesinatos son abordados de forma sensacionalista por los medios de comunicación y tampoco son investigados por el Estado bajo el prejuicio “que era un hombre vestido de mujer que se lo buscó” lo que re-victimiza estos casos de asesinatos.

Pero sobre todo, la mayor sanción que recibimos es la invisibilización hacia nuestra existencia y hacia nuestros asesinatos que se reflejan en la ausencia total de políticas públicas que reconozcan y protejan las identidades trans desde la infancia ya que gran parte del acoso escolar la viven niñas y niños que no se ajustan al binario sexo-género lo que garantizaría que la personas trans podamos tener acceso el derecho a una educación libre de violencia (en México ninguna institución con el mandato de proteger los derechos de la niñez, incluyendo los centros escolares, reconoce la existencia de la niñez trans como sucede en España o Estados Unidos); el acceso a los servicios de salud que garanticen que las personas tras que así lo deseen puedan recibir terapias de reemplazo hormonal subvencionadas por el Estado así como acompañamiento psicoterapeútico para la persona y la familia así como la conformación de profesionales médicos que sepan atender las solicitudes de apoyo y acompañamiento de las personas y familias que así lo deseen sobre todo para superar los obstáculos productos del rechazo social; pero sobre todo, es de suma urgencia una reforma al código civil de Oaxaca como la realizada en la ahora Ciudad de México en 2014 que ha permitido que las personas trans puedan realizar una rectificación sexo-génerica (es decir, de su nombre y sexo) mediante la expedición de un acta de nacimiento nueva (sin notación marginal) mediante un trámite administrativo que no requiera peritajes médicos ni exigencias hormonales ni quirúrgicas de por medio partiendo, como lo he expuesto al inicio, que la identidad sexo-genérica es una auto-percepción que vivimos todas las personas, pero en el caso de las personas trans no es reconocida.  

Una reforma al código civil de Oaxaca no solo colocaría a la entidad como un lugar de avanzada en cuanto al reconocimiento de derechos humanos de la diversidad sexual a nivel país y a nivel mundial sino que sería una medida que resolvería en un corto plazo problemas estructurales que tenemos las personas trans puesto que sería la puerta para el ejercicio de derechos humanos fundamentales como el trabajo, la educación, el acceso a la salud y a la seguridad social, entre otros derechos.

 

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Sobre la insistente hipersexualzación de los medios de comunicación hacia las mujeres #trans 


El pasado 24 de noviembre de este año, la Defensoría  de los derechos humanos del pueblo de Oaxaca me invitó a participar en una mesa de diálogos sobre los derechos humanos de las personas trans en el marco del día internacional contra la violencia hacia las mujeres.

Durante esta semana, Ita Bico entre otras personas que integran la defensoría y que hicieron un maravilloso trabajo por incorporar diferentes voces y miradas sobre los retos que vivimos diferentes mujeres entre las distintas intersecciones, se realizaron diálogos que reflexionaban sobre los avances, los retos y los desafíos que vivimos las mujeres migrantes, las mujeres indígenas, las mujeres lesbianas, las mujeres trans, las niñas y las adolescentes, entre otras.

La incorporación  de una mesa de diálogos sobre los derechos humanos de las personas trans en el en marco de esta conmemoración, particularmente, me pareció de gran importancia y relevante puesto que los derechos humanos que otorgan solidez a la ciudadanía trans generalmente son invisibilizados en el quehacer cotidiano institucional, a no ser que estén vinculados con temas de prevención sexual propagando así la idea de que la identidad trans pueden ser una patología.

En esta mesa de diálogo tuve la oportunidad de compartir el espacio y la palabra con la representante de la asociación civil Conquistando Corazones A. C., Melissa Mijangos Boisjeauneau, y la integrante de la Red Nacional Católica de Jóvenes por el Derecho a Decidir,  Yoshio Morales Ramírez.

El diálogo fue interesante y enriquecedor, Melissa Mijangos habló de su experiencia como mujer trans y del trabajo que realiza como activista, Yoshio reflexionó acerca de la construcción de las identidades a través de la descolonización y la liberación de la influencia de la cultura neoliberal, y a mí me tocó compartir algunas reflexiones sobre lo que he dado por llamar como las diversas formas de violencia de género que vivimos las personas trans con la finalidad de nombrarlas, identificarlas y así erradicarlas a través de políticas públicas adecuadas.

Una de las violencias a las que hice referencia, especialmente por parte de los medios masivos de comunicación, fue la hipersexualización hacia nuestros cuerpos, hacia nuestras identidades y hacia nuestras historias así como la invisibilización de nuestras contribuciones a la cultura y el desarrollo. Si bien, estas formas de violencia no es exclusivo de las mujeres trans, se manifiesta sin escrúpulos y sin que aún exista alguna forma de presión hacia estos medios sobre el tipo de violencia que ejercen hacia nosotras y nosotros para que se detenga.

Lo anecdótico, por llamarlo de alguna manera, es que las notas periodísticas, pocas por cierto, que abordaron estas mesas de diálogo repitieron estas formas de violencia en donde publicaron fotos que nada tuvieron que ver con las mesas de diálogo y que al parecer su función era llamar la atención de la persona lectora sobre el tema Trans con cuerpos de mujeres con poca ropa o con rostros que siguen propagando la idea de que una mujer trans es un hombre vestido de mujer, como se puede ver en las siguientes dos imágenes:

  
  
Reconozco que la sola existencia de este espacio de diálogos y la incorporación de las mujeres trans dentro de las actividades en conmemoración de la violencia contra las mujeres es un gran adelanto y, me parece, inédito al menos en Oaxaca. En ese sentido aplaudo la labor de Ita Bico y sus compañeras y compañeros colaboradores por esta actividad.

También, la asistencia de los medios masivos de comunicación y que estuvieran interesados en conocer nuestras opiniones y las publicaran me parece un adelanto porque incluso los textos de cada una de las notas son abordados con respeto, con dignidad e información. Quiero pensar que la persona editora o la que se encargó de darle banderazo para que la nota saliera publicada decidió, impulsada quizás por sus prejuicios e ideas preconcebidas, que atraería mas una fotografía sensacionalista o llamativa que una propia del evento en cuestión con las voces de las participantes.

Creo que ahí tenemos un gran reto, seguir trabajando con los medios masivos de comunicación para que aborden las noticias que seguramente seguirán saliendo con la dignidad que nos merecemos y que asuman también su responsabilidad en la propagación de prejuicios que al final del día terminan alimentando las violencias de género  hacia las personas trans.

Finalmente, comparto las fotografías que sí se difundieron sobre este evento y en donde aparecemos las personas que dialogamos en esta mesa:

   
   
 
 Fuentes de las noticias originales: 

” Extraña como yo” “Yo solía pensar que era la persona más extraña en el mundo, pero luego pensé, hay mucha gente así en el mundo, tiene que haber alguien como yo, que se sienta bizarra y dañada de la misma forma en que yo me siento. Me la imagino, e imagino que ella también debe estar por ahí pensando en mí. Bueno, yo espero que si tú estás por ahí y lees esto sepas que, sí, es verdad, yo estoy aquí, soy tan extraña como tú”. – Frida Kahlo – #wordpress


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