22 de Octubre: día internacional de Acción por la Despatologización Trans*


 

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El 22 de Octubre se realizará  el Día Internacional de Acción por la Despatologización Trans* pero ¿por qué se realiza y en qué consiste?

A lo largo de la historia de la humanidad han existido personas que no se ajustan al binario de género de cada época así como sociedades con sistemas sexo/género que permiten geografías identitarias más allá de la dicotomía masculina-femenina como, las identidades muxes en Oaxaca. También, durante la segunda mitad del Siglo XX se desarrollaron diferentes tecnologías corporales quirúrgicas y hormonales para atender a, las entonces llamadas,  personas transexuales y que jugaron un papel importante en la construcción de estas identidades. Sin embargo, es hasta una época mucho más reciente, a partir de 1980, cuando se empieza a generar un consenso de la transexualidad como un trastorno mental por diferentes asociaciones médicas psiquiátricas por lo que se empezaron a incorporar criterios dentro de los manuales para diagnosticar enfermedades y trastornos mentales dirigidos a identificar a niñas, niños, adolescentes y personas adultas trans*. A este último proceso se le ha identificado como la patologización de lo trans*.

Esta patologización tiene efectos muy perniciosos: contribuye a la estigmatización social hacia las personas trans*, construye y legitima que ciertas personas se erijan como autoridad para definirnos –generalmente personas psicólogas, psicoterapeutas y psiquiátras- así como determinar quién puede beneficiarse de ciertos tratamientos médicos o prerrogativas  como el reconocimiento a la identidad legal de género al mismo tiempo que justifica tratamientos o terapias no consensuadas por lo que restringe la capacidad de autodeterminación de las personas trans* y limita el ejercicio del derecho a la salud.

La patologización de lo trans* alimenta los tentáculos de la transfobia y el cissexismo al perpetuar ideas donde se considera a la identidad trans* como inferior, artificial, falsa o enferma con respecto a la identidad cisgénero que se asume superior, natural, verdadera o saludable.

A partir de este nuevo milenio han surgido diferentes acciones y redes internacionales para exigir la despatologización trans, es decir, retirar de los manuales para diagnosticar  enfermedades mentales en niñas, niños, adolescentes y personas adultas la clasificación de las personas trans* como mentalmente trastornadas y proponer su derecho a la salud y a la atención sanitaria desde una perspectiva basada en derechos humanos tanto en los protocolos médicos como en las leyes.

Te invito a sumarte. Te invito a visitar los sitios de Global Action for Trans Equality así como el sitio Stop Trans Pathologization. Comparte en tus redes sociales la información que se publicará en esos sitios o las que recibas de tus contactos. Lee los diferentes pronunciamientos que serán emitidos y compártelos. Si habrá actividades en tu lugar de residencia, participa. Establece alianzas con las personas trans* de tu comunidad ya sea de forma física o virtual. Comparte una foto que diga que estás a favor de la despatologización trans*. En definitiva, te invito a sumarte por una sociedad más diversa y respetuosa de su pluralidad.

Rebeca Garza

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¿En realidad es malo hablar de identidad de género desde la niñez? @sidnna_oaxaca @SEP_mx


Una de las preocupaciones que han manifestado las personas que integran el Frente por la Familia es sobre la propuesta de garantizar el reconocimiento a la identidad de género.

Pero, ¿en realidad esto es malo?

Veamos, los principios de Yogyakarta que son una guía orientadora para la aplicación de la legislación internacional de derechos humanos en relación con la orientación sexual y la identidad de género, definen a ésta última como:

“la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente profundamente, la cual podría corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo (que podría involucrar la modificación de la apariencia o la función corporal a través de medios médicos, quirúrgicos o de otra índole, siempre que la misma sea libremente escogida) y otras expresiones de género, incluyendo la vestimenta, el modo de hablar y los modales”

Todas la personas tentemos una identidad de género pero se habla de una supuesta imposición de ciertas identidades lo cual es falso. O que no se debe enseñar de estos temas desde temprana edad. Pero te pregunto, ¿desde qué edad sabías que eras niño o niña? ¿tuviste que esperar a tener 18 años para saber que eras del sexo con el que siempre te habían identificado? Seguramente, no.  Esa es tu identidad de género y no está sujeta a ser influenciada externamente.

Por lo tanto, ¿A quién beneficia que se hable sobre la identidad de género desde la infancia? Principalmente, a las familias de niñas, niños y adolescentes transgénero, transexuales e incluso intersexuales. En el caso de las familias con hijas o hijos trans*, les va a permitir identificar y reconocer como parte de la diversidad humana cuando su hija o hijo manifieste su condición trans*, y pueda recibir así todo el apoyo y el amor que la familia deba dar para que viva una infancia feliz y plena conforme a su identidad de género como ha sucedido con casos paradigmáticos como Jazz Jennings y Coy Mathis en Estados Unidos, Lucía en Tolosa España ,el de Andy Escobar en Chile,  Xander el hijo de la cantante Karina y muchos otros casos más .

En el caso de las familias con hijas e hijos intersexuales, les permitirá que puedan registrarles en el acta de nacimiento en el apartado del sexo que consideren más conveniente sin obligarles a pasar por cirugías que, generalmente, les mutilan el cuerpo y les producen daños físicos y emocionales solo para cumplir un requisito burocrático. Con la ventaja, de que la persona intersexual pueda posteriormente reafirmar o rectificar el sexo asignado al nacer en el libre ejercicio de su autonomía.

Asimismo, permite que los espacios de socialización infantil y adolescente, como los centros escolares, cuenten con el conocimiento y las herramientas para atender a la diversidad de niñas, niños y adolescentes protegiendo el ejercicio igualitario de sus derechos y previniendo la discriminación, tal y como lo señala la Ley General de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes.

Rebeca Garza

Cuerpos intersex y trans


La entrada “Mi cuerpo” de Laura Inter me ha conmovido mucho, me he identificado mucho con el periplo que narra: el rechazo inicial al cuerpo y a la sexualidad, el rechazo de parte de la familia, el alejamiento de las personas que se decían tus amistades, la idea de la imposibilidad de encontrar alguien que nos ame, incluso el no sentirnos merecedoras de amor, pasar del odio al cuerpo a la reapropiación del mismo y la resignificación de su belleza, el crecer emocional e intelectualmente ante el rechazo y el dolor y la insistencia de encontrar nuestro digno lugar en este mundo.

Sin embargo, las diferencias también me han quedado claras: las personas intersexuales sufren de la imposición del sistema binario del sexo/género muchísimo antes que ellas mismas puedan siquiera hablar, muchas de las intromisiones mutiladoras y  violentas hacia sus cuerpos son realizadas incluso antes que tengan registros en la conciencia pero sí en las cicatrices y la invisibilización del movimiento de la diversidad sexual parece que es más insistente para las personas intersex que para las personas trans.

Me parece que el significante de la intersexualidad está relacionado con el ordenador simbólico de género. Como Butler lo señala, la idea del sexo (y de la diferencia sexual) se construya dentro de la lógica del binario de género.

Por lo tanto, el significado de la intersexualidad recibe las ideas de lo ambiguo, lo indefinido y aquello que debe corregirse para ajustarse a la norma  y vivir una vida “normal”.

Creo que las ideas de intersexualidad, transexualidad e incluso homosexualidad tienen sus orígenes a partir del surgimiento del concepto de diferencia sexual entre los siglos XVIII y XIX cuando se asignan nombres diferenciados a los genitales a partir de las ideas binarias y complementarias de masculinidad y feminidad, puesto que previamente prevalecía la idea de un modelo unisexo masculino por lo que cualquier cuerpo considerado femenino era interpretado como una versión imperfecta masculina.[1]

Serret sugiere que a partir de esta época se empieza a instaurar el discurso de verdad relacionado con el descubrir el sexo verdadero lo que dio inicio a la edad de las gónadas, luego a la de las hormonas, la actual de los genes, y creo que cada vez se oyen más voces que se alinean a una idea que puede dar pie a la edad del cerebro (basada en la búsqueda de un sexo cerebral).

Serret narra como la idea del sexo femenino era considerado como una versión defectuosa de lo masculino. Es a partir del surgimiento de la diferencia sexual ligado al avance de la ciencia médica a partir del Siglo XVIII que se asienta el imaginario de sexos opuestos, complementarios y por lo tanto excluyentes.

Por lo anterior, creo que existen fuertes diferencias etimológicas entre hermafroditismo e intersexualidad.

Como narra Laura Inter en la entrada de su blog: “Intersexualidad: mitos, realidades y necesidades” cuando cita a Wikipedia, el mito del ser hermafrodita corresponde a la idea de un ser en el que cohabitan sin exclusión las ideas corporales de lo masculino y lo femenino. Corresponde a un orden simbólico donde, si bien lo femenino sigue siendo considerado inferior a lo masculino, aún no existen esas coordenadas de oposición, complementariedad y exclusión mutua. Recordemos que incluso en la mitología griega el propio dios Zeus se convierte en mujer en diferentes ocasiones y tiene relaciones sexuales con hombres sin que esto cuestione su hegemonía masculina porque aún no existían las fronteras con las que definimos e identificamos actualmente la orientación sexual o la identidad de género.

Agueda Gómez Suárez identifica dos sistemas sexo/género: los digitales o rígidos y los analógicos o flexibles.  [2]

Los digitales los identifica como aquellos que conciben un universo sexo/género, identidades sexuales, opciones sexuales y géneros imaginarios sociales y subjetivos ajustados a un sistema binario, a partir de una lógica inflexible de opuestos y excluyentes e identifica al modelo mexica (prehispánico), el modelo judeocristiano y el modelo bio-médico occidental como parte de este sistema.

Por su parte, el sistema analógico no  sigue una lógica rígidamente binaria sino más bien “borrosa, ambigua, inestable, rígida, fluida, espontánea, múltiple, simultánea, compleja, permeable” a partir de una lógica plural y que no excluye otras opciones sexuales o identidades genéricas.

Creo que la idea de la persona hermafrodita surge de un sistema sexo/género más bien analógico o flexible (el griego antiguo) que ubicaba estos cuerpos en un lugar más cercano a la naturaleza que a la civilización y, por lo tanto, a veces con ciertas connotaciones sagradas o divinas, en cambio la idea de la intersexualidad surge del modelo bio-médico occidental rígido y binario donde estos cuerpos son considerados errores de la naturaleza que deben ser corregidos para que puedan vivir “felices como las demás personas”.

Por otra parte, me parece que el concepto de “Disorders of Sex Differentiation” es una variante del discurso de verdad de la ciencia médica para patologizar a los cuerpos que no se ajustan a las ideas binarias de género. Creo que el concepto de “intersexualidad” por sí solo no contiene la carga semántica que dé autoridad a la ciencia médica para intervenir en los cuerpos de dichas personas, en cambio la idea del “desorden o trastornos de la diferenciación sexual” contiene en su definición la anormalidad natural que debe ser corregida por la ciencia. Naturaleza Vs Ciencia/Cultura/Civilización.

La genealogía de lo intersex creo que puede tener muchos puntos de coincidencia con lo trans. A grandes rasgos, surgen de las ideas de la diferenciación sexual; nacen de la jerga médica como autoridad que interpela ciertos cuerpos considerados abyectos o no naturales y desarrollan técnicas de control corporal (quirúrgicas y hormonales) para ajustarlos a ciertas ideas binarias normalizadoras; existe el rechazo social porque los cuerpos intersex como los trans hacen evidente la ficción de nuestro orden binario con el que jerarquizamos, clasificamos y juzgamos el orden social y a las personas; este rechazo social, hace que en muchas ocasiones, introyectemos el desprecio hacia nuestros cuerpos, al ejercicio de nuestra sexualidad y a la construcción de puentes erótico-afectivos con otras personas y la superación de estos obstáculos se vuelve una odisea personal en donde muchas vidas se pierden por el suicidio, la mala praxis médica y el ostracismo social.

A partir de esas coincidencias, creo que se entiende el surgimiento del movimiento intersexual en los 90’s, misma década donde surge fuertemente el movimiento transgénero y ambos impulsados por la teoría queer y los estudios de género.

El movimiento transgénero y el movimiento intersex tienen la misma demanda a las instituciones y autoridades médicas: la no patologización de sus cuerpos. Y retoman una bandera feminista: la autonomía del cuerpo en el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos.

Creo que las personas intersex y las personas trans tenemos el reto de pugnar por una educación sexual que amplíe el abanico en cómo se construyen los cuerpos. He mencionado en otras entradas como cada vez veo en la comunidad trans mexicana hombres trans con vulva o mujeres trans con pene que resignifican su sexualidad y su placer y se reapropian de sus cuerpos. Incluso parejas de personas trans, ambas, que subvierten las reglas de procreación y familias de tal forma que hay hombres trans que son concebidos por la pareja mujer trans y dan a luz a sus bebés reivindicando su identidad paterna los primeros, y su identidad materna las segundas.

Finalmente, con respecto a la entrada de Laura Inter llamada “¿Qué es la intersexualidad”? me llama la atención el apartado donde señala lo qué no es la intersexualidad. ¿Por qué? Porque más adelante señala que la intersexualidad no es una identidad y me pregunto si efectivamente es cierta esta afirmación. Me explico:

La intersexualidad –en su origen médico- sería producto de un acto performativo fallido (lo mismo que la transexualidad, entendida a partir de su origen médico también) donde la autoridad médica no puede interpelar al cuerpo del bebé porque las características de sus genitales no se ajustan a las reglas para poder concluir el acto exitosamente. El funcionamiento fluido de las estructuras de socialización depende de esto. En las sociedades modernas posteriores a la Ilustración donde se ha derrocado a la divinidad del centro simbólico y se le ha sustituido por la razón (representada en la ciencia), la ciencia médica es la que tiene la autoridad para desarrollar los mecanismos para ajustar o corregir esta “falla” interpelando al cuerpo como “intersexual” para quien nació fuera de la idea de la diferencia sexual (de la misma manera que se acuñó la idea de “transexual” para aquellas personas que discursivamente y en su performance de género subvirtieron el sexo/género asignado y fallamos en su iterabilidad). Esta ciencia médica no sólo ha generado tecnologías corporales sino que su discurso de autoridad asentó “tecnologías del yo” en donde las personas interpeladas como “intersexuales” (al igual que las “transexuales”) introyectamos el discurso que nos desvaloriza, que nos des-sexualiza y nos ubica en la periferia de todas las identidades hegemónicas. Las identidades adquieren consistencia por definir las fronteras de lo que no son.

En la entrada citada, Laura señala que “si definimos la intersexualidad básicamente como una variación en las formas y la composición corporal, podemos afirmar que en sí misma la intersexualidad no es una patología.” Y claro que no es una patología, pero esa definición puede aplicarse a cualquier cuerpo humano. Recuerdo la lectura de “Herculin Barbin” cuando unos médicos registraban que tenía un clítoris muy grande y otros médicos decían que tenía en realidad un pene muy pequeño. Al final, decidieron que era un clítoris porque el líquido que producía no tenía espermatozoides, sin embargo, en otro documento  se sugiere que sí debía poseer  espermatozoides. ¿Cuánto debe medir un pene o  un clítoris para ser considerado como tal? ¿La medida establecida no será tan arbitraria como los diferentes significantes asociados a un mismo órgano que se pueda llamar de dos diferentes formas? ¿Un pene es definido por su capacidad de penetrar? ¿Por alcanzar ciertas medidas? ¿Por su capacidad de producir espermatozoides y tener el potencial de engendrar? ¿Qué tanto está ligada en el imaginario la idea del clítoris oculto y pequeño como parte del supuesto de que los cuerpos femeninos son asexuales y pasivos donde un clítoris que se muestre erecto y orgulloso no es aceptado?

En ese sentido, coincido cuando Laura Inter concluye que “La intersexualidad es una variación natural en el ser humano” aunque pienso que todos los cuerpos tenemos variación de formas  y composición corporal, sin embargo unos han sido sancionados médica y socialmente (con fuertes costos emocionales y físicos) y otros no. Como dice Laura al final de la entrada “Mi cuerpo”: hay que celebrar la belleza de la diferencia, enorgullecernos de ella y reconocer que nuestros cuerpos son dignos y valiosos para ser amados por nosotras mismas y por los demás.


[1] Serret, Estela. “La conformación reflexiva de las identidades trans”, Sociológica, nº 69 (enero-abril 2009), 79-100.

[2] Gómez Suárez, Agueda. «Los sistemas sexo/género en distintas sociedades: modelos analógicos y digitales.» Editado por Centro de Investigaciones Sociológicas. Reis. Revista Española de Investigaciones Sociológicas, 2010: 61-96.

La niñez, la más afectada de los discursos de odio hacia diversidad sexual.



Los grupos conservadores que han levantado su voz para pedir la restricción de los derechos de las personas de la diversidad sexual tienen como principal argumento el “bienestar superior de la niñez”, sin embargo, creo que el grupo principalmente afectado son las niñas, los niños que no se ajustan a los estereotipos de género. Para muestra, unas cifras (Baruch 2015):

Actualmente, México ocupa el primer lugar internacional en bullying o acoso escolar. La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) calcula que México registró casi 19 millones de niñas y niños que han sufrido acoso escolar en 2014 (Valadez 2014).

La Dirección General de Prevención del Delito de la Procuraduría General de la República señala que una de cada seis personas jóvenes se suicida y que ha aumentado el índice de suicidios entre los 10 y los 13 años. De acuerdo a las personas especialistas, el 60% de los suicidios en menores son por bullying o acoso. (Nacional NOTIMEX 2012)

A pesar de todo esto, existen pocos estudios de instituciones públicas como la Secretaría de Salud, la CONAPRED, los institutos de la juventud o los que trabajan derechos humanos de la niñez y la juventud sobre el tema de suicidio en la población LGBT.

La Alianza por la Diversidad e Inclusión Laboral en México (ADIL) en coordinación con otras instituciones publicó en mayo de 2012 la “1ª Encuesta Nacional sobre Bullying Homofóbico” (sí, así le llamaron) donde entrevistaron a 1,273 estudiantes por su orientación sexual e identidad de género de 15 estados. El 67%  manifestó sentirse víctima de bullying:  74% de los hombres gays entrevistados; el 50%, las mujeres lesbianas; y 66% las personas trans.  Tanto las escuelas privadas como públicas registraron  entre el 63% y el  68% de incidencias, siendo el nivel de educación básica donde se registraron 8 de cada 10 casos de bullying. Las principales razones por las que las personas estudiantes LGBT respondieron “no” haber recibido bullying fue porque “no se le notaba” o “no habían salido del clóset”. En poco más de la mitad de los casos, a la autoridad escolar les parecía “normal” el bullying y en 1 de cada 10 casos eran cómplices. En casi 9 casos de 10, la familia no se enteraba. (Alianza por la Diversidad e Inclusión Laboral 2012)

En otra encuesta realizada en la Ciudad de México sobre personas transexuales y transgénero con un promedio de edad de 31 a 37 años, el 41% ha considerado quitarse la vida y un 22%  ya lo ha intentado, siendo que el promedio de ideas suicidas en la juventud mexicana ronda el 8% de acuerdo a datos de 2011 del Instituto Nacional de Psiquiatría. (Baruch 2015)

De acuerdo al proyecto de monitoreo de asesinatos trans de “Transgender Europe”, México –sólo después de Brasil- es el segundo país del mundo con mayor número de asesinatos de personas trans ya sea por disparo, apuñaladas o golpeadas. (Garza 2015)

Esto no sólo afecta a la población LGBT, en una encuesta del Instituto Nacional de Salud Pública  3 de cada 10 hombres y 2 de cada 10 mujeres reportaron haber sido víctimas de acoso LGTBfóbico sin siquiera considerarse parte de la población LGBT. (Baruch 2015)

Es a partir de este contexto de violencia generalizada e institucionalizada contra la niñez y la juventud mexicana no conforme con el género donde estos discursos contra la población LGBT no son inocuos sino al contrario, las incentivan y laceran su salud física y emocional. No hay que subestimar estas campañas de odio. Las familias y las instituciones públicas, especialmente las escolares, debemos estar alertas.

Rebeca Garza

 

 

Referencias

Alianza por la Diversidad e Inclusión Laboral. 1ra Encuesta Nacional sobre Bullying Homofóbico. 17 de mayo de 2012. http://www.adilmexico.com/encuestas/sitios-amigables/ (último acceso: 19 de septiembre de 2016).

Baruch, Ricardo. La invisibilidad del suicidio de personas LGBT en México. 15 de octubre de 2015. http://www.animalpolitico.com/blogueros-blog-invitado/2015/10/15/la-invisibilidad-del-suicidio-de-personas-lgbt-en-mexico/ (último acceso: 19 de septiembre de 2016).

Garza, Rebeca. Remembranza trans 2015 #NiUnaMenos. 20 de noviembre de 2015. https://beckgza.wordpress.com/2015/11/20/remembranza-trans-2015-niunamenos/ (último acceso: 2016 de septiembre de 2016).

Nacional NOTIMEX. Estudio revela que México ocupa primer lugar de “bullying”. 18 de junio de 2012. http://www.sdpnoticias.com/nacional/2012/06/18/estudio-revela-que-mexico-ocupa-primer-lugar-de-bullying (último acceso: 2016 de septiembre de 19).

Valadez, Blanca. México es el primer lugar de bullying a escala internacional. 23 de mayo de 2014. http://www.milenio.com/politica/Mexico-primer-bullying-escala-internacional_0_304169593.html (último acceso: 19 de septiembre de 2016).

Picsexing: el acoso callejero llevado a redes sociales virtuales


Con el uso y masificación de las tecnologías de información se han creado nuevos espacios virtuales de socialización: las redes sociales virtuales, popularmente representadas en Facebook, Twitter, grupos de Whatsapp, entre otros.

Estos espacios, dada la posibilidad del anonimato, han sido reflejo de los códigos de valores y actitudes clasistas, racistas, misóginas y lgtbfóbicas de las sociedades mismas que se mediatizan por efectos de la globalización y la cultura del apuro en tiempos de vértigo donde la noticia de hoy será vieja la semana siguiente.

En ese sentido, me parece que empezamos a presenciar el surgimiento y sofisticación del acoso callejero hacia las mujeres, una en donde hombres de diferentes edades, usan y abusan de las facilidades que brinda el acceso a una cámara fotográfica o de video a través de los dispositivos celulares para ejercer una nueva modalidad de apropiación de los cuerpos de las mujeres que me permitiré llamar “Picsexing” o “Vidsexing”.

Esta modalidad de acoso consiste en tomar, sin autorización, fotos o videos de los cuerpos de las mujeres o algunas de sus partes en específico. Es la variante del fetichismo hipersexualizado  que cosifica los cuerpos de las mujeres o la reduce a una de sus partes, lo tanto, generalmente el ojo masturbador se dirige hacia los glúteos, las piernas o los senos, principalmente.

Así como el acoso sexual no está limitado a un espacio o geografía, dado que es el ejercicio de un poder que se asume como privilegio masculino, estas fotografías o videos son la punta del iceberg de toda una cultura normalizada de acoso hacia las mujeres que se justifica, por los hombres claro está, como un ejercicio lúdico inofensivo.

Pareciera que es otra forma en que la forma de vestir de las mujeres justifique esos actos de acoso: mujeres en bikini en la playa, mujeres con falda que se dirigen a la oficina, mujeres que caminan en shorts bajo un sol de verano, mujeres en bikini que se relajan en la playa, incluso mujeres con pantalones que usan transporte público para dirigirse a su destino, nadie se salva.

Y no es el cuerpo ni la ropa, sino la carga simbólica de dominio sexual que le atribuye ese ojo acosador ya que en algunos casos autodenominan a este acto “cazar”.

Una variante más invasiva de esta forma de acoso consiste en tomar fotografías o videos desde sitios o ángulos estratégicos para fotografiar la ropa interior de las mujeres que usan faldas o vestidos. Generalmente aprovechan las escaleras, los elevadores, la disposición de los asientos, y cualquier espacio que les permita capturar fotografías de la ropa interior como si fuera un acto simbólico de robar la pantaleta o meter la mano bajo la falda. En definitiva, un acto de apropiación violento.

Quienes ejercen esta nueva forma de acoso, me parece que hacen una mala interpretación del anonimato y la privacidad. Que la persona a la que se le toma la foto o el video sea desconocida e incluso no se le vea el rostro no atenúa el ejercicio violento de apropiación de su imagen. Que esas fotografías o videos se difundan en grupos de mensajería instantánea como whatsapp entre las amistades no quiere decir que se les da un uso “privado”, menos aún en cuentas anónimas de Twitter o Facebook.

Además, esta forma de acoso tiene un fuerte componente social. Generalmente las fotografías o videos son tomados para ser compartidos ante la complicidad de otros ojos  que normalizan y validan este acto de acoso celebrándolo, siendo partícipes de la valoración de los cuerpos ahí capturados, o incluso a través de la indiferencia silenciosa.

Este componente social, creo, tiene una fuerte carga de legitimar en su imaginario la idea de hegemonía masculina donde el cuerpo femenino es algo que se puede cosificar, medir, evaluar, criticar, burlar y compartir para que otros hagan lo mismo.

Esta nueva tendencia parece que ya ha encontrado eco en las industrias que se han caracterizado por incrementar sus utilidades mediante campañas sexistas, como Calvin Klein[1] donde aparece la imagen de la modelo Klara Kristin, con una fotografía tomada desde debajo de su vestido que permite ver su ropa interior:

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Ya existen también cuentas en Twitter y en Facebook donde diferentes usuarios que se autodenominan “Voyeurs” se dedican a compartir las diferentes fotografías para ampliar el impacto de legitimación social hacia estos actos[2] donde incluso algunas cuentas tienen más más de 25 mil seguidores:

Me parece importante visibilizar que estas prácticas representan una modalidad de acoso repudiable para evitar su normalización y legitimación social ya que forman parte de toda una cultura de violencia hacia las mujeres que también ha sido indiferente a las miles de desapariciones y asesinatos de niñas, adolescentes y mujeres, como formas extremas de violencia misógina.

Rebeca Garza

25 de junio de 2016

[1]¿Esta campaña de Calvin Klein exalta el acoso sexual? . Sitio “Dinero en imagen”. Liga: http://www.dineroenimagen.com/2016-05-16/72996#imagen-1 (Consultado el 25 de junio de 2016)

[2]Caza” mujeres en la calle y publica fotos en Twitter. Sitio “Cach News”. Liga: https://www.cachnews.com/notes/view/25013 (consultado el 25 de junio de 2016)

Niñas con pene y niños con vulva. Comprender para acompañar.


Comparto el siguiente vídeo, donde Aingeru Mayor, la persona conferencista, explica la manera en que clasificamos a hombres y mujeres. Recuerda que esta clasificación la realizamos como un procedimiento inconsciente y, lo que aparentemente es un ejercicio simple, en realidad no lo es.

Nos recuerda que nos vamos haciendo hombres y mujeres a lo largo de la vida, y que construimos nuestra personalidad con características de ambos géneros, el masculino y el femenino, ya esto le llama proceso de sexuación. 

Esta mezcla de la conformación de características dolor de lo que culturalmente llamamos masculino y femenino es lo que construye nuestra personalidad y da vida a la diversidad, y es justamente esta diversidad lo que es un tesoro ya vuelve a cada persona única y diferente del resto de la humanidad.

El sexólogo y presidente de la asociación civil Chrysalis, que tienen destacados trabajo a favor de los derechos de la identidad de género de la población menor de edad en Cataluña, y que entre los logros incluye el reconocimiento  de la identidad de género de 10 niñas y niños, hasta la fecha, nos recuerda que es esta individualidad la materia prima del amor.

También nos hace referencia acerca de los caracteres primarios, secundarios y terciarios. 

Y reflexiona, que la naturaleza no hace cosas correctas o incorrectas si no una diversidad permanentemente. Que es nuestra sociedad que convierte lo más habitual en lo que debe ser, como una norma, lo que llamamos normalidad pero que no tiene que ver con la naturaleza humana.

Se los recomiendo ampliamente en el siguiente enlace:

Cuento: El brasiere de mamá, sobre la exploración para prevenir el Cáncer 


Excelente cuento para enseñar a las jóvenes y no tan jóvenes a explorar su cuerpo y conocerlo para identificar a tiempo los posibles signos del cáncer, atenderlo y prevenirlo. 

Si bien el cáncer de mama es una de las caus de muerte de muchas mujeres si se atiende a tiempo pueden ser curado.